PEREGRINACIÓN DEL PUEBLO DE DIOS» DE ZÁRATE CAMPANA A LUJÁN:

«PARA RENOVAR EN NUESTRA SOCIEDAD ARGENTINA EL REALISMO DE LA ESPERANZA»
Con una espléndida tarde de sábado y una buena mañana de domingo, tal como ha venido haciéndose tradicional en estos últimos años, va cobrando una magnitud cada vez más grande la peregrinación popular de los partidos que componen la diócesis de Zárate-Campana a la Basílica de Luján, donde se encuentra la imagen de la Patrona del Pueblo Argentino. La columna de peregrinos, “como gran brazo del Paraná, como un río de vida” (dijo Mons. Sarlinga), salió de la ciudad de Zárate el sábado 7 a las 16, pasó por Campana a las 18 y luego de atravesar Los Cardales (en el partido de Exaltación de la Cruz) hizo su paso por Open Door y llegó, en la parte integrada por quienes más velozmente hicieron “el camino de fe”, hasta la Basílica de Luján, entre las 02 y 03 del domingo 7. Al trayecto trazado fueron incorporándose los peregrinos del partido de Baradero (quienes llegaron en ómnibus), del partido de Escobar y del partido de Pilar.
“Es un signo de la fe de nuestra gente, y del deseo de vivir en paz y fraternidad” dijeron algunos peregrinantes, entre los cuales se veía muchos jóvenes e incluso familias enteras. El carácter interinstitucional de este acontecimiento de fe se manifestó en la coordinación de la seguridad desde la dirección de culto de la Provincia de Buenos Aires, la participación de los municipios, la Defensa civil, de las distintas Jefaturas Departamentales, de la Cruz Roja y de los Bomberos voluntarios de los partidos, todos los cuales en todo momento acompañaron y asistieron a la larga hilera peregrinante (que alcanzó los 15 km a las 20 hs del día sábado). Las radios FM “Santa María” del Obispado, tanto de Campana como de Matheu transmitieron todo en directo e interconectaron a los peregrinos.
La peregrinación superó en mucho a las anteriores. Los cálculos de la policía local, considerando la continua hilera de fieles arrojó la presencia de unas 20.000 personas, dato considerable, dada la distancia desde Zárate hasta Luján, y que, habiendo nacido de modo espontáneo, “de la fe del pueblo”, viene aumentando a paso vivo precisamente en los últimos años, al punto que se ha debido prever una contención de carácter interinstitucional de la colaboración en la peregrinación, por lo cual se brinda asistencia espiritual, sanitaria y de acompañamiento y protección, sólo en el trayecto trazado de la peregrinación. Las autoridades civiles y eclesiásticas pidieron que todos ayuden a cuidar a feligreses y ciudadanos, solicitando “Ayudemos a cuidar a nuestros hermanos”.

Este año el lema ha sido: “Madre, ayúdanos a vivir la caridad en la verdad”, con un sentido especial de reafirmar solidaridad, fraternidad y esperanza, y con la voluntad de poner en práctica la doctrina social de la Iglesia, que expresó últimamente la carta encíclica de Benedicto XVI, Caritas in veritate, la cual, desde su aparición, había sido estudiada propuesta para poner en práctica en distintos proyectos formativos, educativos y sociales de la diócesis de Zárate-Campana.Quienes esperaban la llegada de las columnas de gente desde la Basílica pudieron ver que, al llegar a ésta, que tenía las puertas abiertas desde las 02 del domingo, los peregrinos fueron quedándose en el templo para rezar, muchos para confesarse (se veía que había confesores desde las 03 de la madrugada) y otros cumplían la promesa y partían, de modo de el templo iba reciclándose en la presencia de los fieles, los cuales lo llenaban por completo en un arco de varias horas. A las 06 tuvo lugar la misa central, concelebrada por el obispo de Zárate-Campana, Mons. Oscar Sarlinga, junto con numerosos sacerdotes de su diócesis.

 

Después de referirse brevemente a la historia del Milagro de Luján, el obispo enfocó la homilía en el desarrollo integral, en la necesidad de la esperanza y de la concordia para la integración social y para ponerse a caminar, y en la perspectiva del bien común, concepto clave de la doctrina social de la Iglesia. Citó al Papa Benedicto XVI cuando dijo que “se corre el riesgo de que no se respeten los derechos humanos” cuando “se les priva de su fundamento trascendente” (Caritas in veritate, 56), es decir, cuando se olvida que “Dios es el garante del verdadero desarrollo del hombre en cuanto, habiéndolo creado a su imagen, funda también su dignidad trascendente” –dicho en la misma encíclica, n. 29, recordó-. Acto seguido acotó que la solidaridad, sin la cual no se puede construir una sociedad justa y una civilización digna, es principalmente una virtud para vivir en la vida concreta (también la económica y social) y que por eso puede también llamarse “caridad social”, y que expresa una idea viviente de unidad, cohesión en la libertad y colaboración. “Si una sociedad prescindiera de ella, se terminaría disgregando”, mencionó.

Dijo también Mons. Sarlinga que, en ese sentido, la solidaridad vivida de verdad, con justicia y paz, “incluso hasta que duela” la cual “todos nosotros que estamos aquí, los primeros, tenemos que esforzarnos por practicar” –agregó- es la que “nos ayudará a «poner mente, corazón, hombro y manos a la obra» con alegría, a superar divisiones, discordias, siendo todo ello algo tan necesario para construir una vida digna”.

Por último, terminó pidiendo a la Virgen de Luján por el pueblo argentino, por el sentido y la vivencia de la fe, por la paz y unidad en las familias, por el trabajo y la equidad y el desarrollo de nuestro país, nunca perdiendo la esperanza, “más aún, sobre todo contando en los corazones con una gran esperanza, porque si se la pierde, se pierde el motor de toda obra que mira hacia delante”. “Precisamos renovar cada día el realismo de la esperanza”, concluyó, ante la escucha atenta de la Basílica repleta.

Publicado en  on 12 Noviembre 2009 at 0:29 Dejar un comentario

«PEREGRINACIÓN DEL PUEBLO DE DIOS» DE ZÁRATE CAMPANA A LUJÁN:

«MADRE, AYÚDANOS A VIVIR LA CARIDAD EN LA VERDAD»

«para renovar en nuestra sociedad argentina el realismo de la esperanza»


Despedida de las columnas de procesión desde las ciudades de Zárate y Campana

Con una espléndida tarde de sábado tal como ha venido haciéndose tradicional en estos últimos años, va cobrando una magnitud cada vez más grande la peregrinación popular de los partidos que componen la diócesis de Zárate-Campana a la Basílica de Luján, donde se encuentra la imagen de la Patrona del Pueblo Argentino. La imagen que vemos en la página es la que corona la torre “norte” de la Basílica, que fue enteramente rehecha luego de su caída en el año 2001.
El grupo de peregrinación, muy numeroso, desde Zárate, recibió su despedida y bendición en la plaza central, frente a la iglesia de Ntra. Sra. del Carmen, con palabras del R.P. Fernando Montes, SDB y la presencia de Mons. Ariel Pérez y los sacerdotes de la ciudad.
La columna de peregrinos de Campana se congregó en la plaza E.Costa, frente a la iglesia de Santa Florentina, para recibir las palabras y bendición del Obispo, Mons. Oscar Sarlinga. Se hallaban presentes el cura párroco, Pbro. Hugo Lovatto, el Pbro. Mauricio Aracena, el Lic. Sergio Pandiani (coordinador operativo), juntamente con representantes de las distintas instituciones de la ciudad, y la Sra. Intendente Municipal, Doña Stella Maris Giroldi.
Está previsto que la peregrinación, luego de atravesar Los Cardales (en el partido de Exaltación de la Cruz) haga su paso por Open Door y llegue, en la parte integrada por quienes más velozmente puedan realizar “el camino de fe”, hasta la Basílica de Luján, entre las 02 y 03 del domingo 7.

Publicado en  on 8 Noviembre 2009 at 22:58 Dejar un comentario

Mons. Oscar Sarlinga participará de la peregrinación a pie a Luján, con el lema: “Madre, ayúdanos a vivir la Caridad en la Verdad”

PEREGRINACIÓN DEL PUEBLO DE DIOS A LA BASÍLICA DE LUJÁN

SÁBADO 7 de NOVIEMBRE-DOMINGO 8 DE NOVIEMBRE

CON EL LEMA: “Madre, ayúdanos a vivir la Caridad en la Verdad”

Informamos a la feligresía que la peregrinación del Pueblo de Dios que espontáneamente viene realizándose desde hace 33 años a la Basílica de Luján tendrá lugar este año el sábado 7 de noviembre (salida de las columnas de peregrinantes) con llegada a la Basílica de Luján el domingo 8 de madrugada.

La Basílica estará abierta desde las 02.00 de la madrugada del día domingo 8. El Sr. Obispo y un grupo de sacerdotes estarán confesando en el Templo desde las 03.00 de la madrugada.
La Santa Misa (única, este año, no como en los años pasados en que se celebraba una a las 05. y otra a las 06) tendrá lugar el mismo domingo, a las 06 de la mañana.

Recordamos también que la seguridad de la peregrinación, como desde hace 3 años, estará coordinada por la Dirección de Culto de la Provincia de Buenos Aires, con la participación de las Jefaturas departamentales y las Jefaturas distritales de las zonas concernidas en la peregrinación. La participación de los municipios, cuerpos de bomberos voluntarios, Cruz Roja y otras instituciones ayudarán a nuestros hermanos en la peregrinación.

Se mantendrá el carácter interinstitucional de la colaboración en la peregrinación, por lo cual se brindará asistencia espiritual, sanitaria y de acompañamiento y protección, como en los años anteriores, y también, como es lógico, y pedimos prestar atención: sólo en el trayecto trazado de la peregrinación y no en otros recorridos que no estén previstos y garantizados. Esta es una exigencia de seguridad de las autoridades provinciales. Ayudemos a cuidar a los feligreses y ciudadanos. Ayudemos a cuidar a nuestros hermanos.

En lo que concierne a más datos respecto de la Iglesia, el responsable operativo es el Sr. Sergio Pandiani, acompañado por el Pbro. Mauricio Aracena (coordinador, Campana), Mons. Ariel Pérez (Zárate), el Pbro. Fernando Crevatín (Pilar) y con la supervisión de Mons. Justo Rodríguez Gallego (Escobar), vicario de pastoral, y el grupo de laicos que conforman la comisión de promoción y aliento.

Publicado en  on 29 Octubre 2009 at 11:12 Dejar un comentario

Encuentro para “Erradicar la pobreza y promover el desarrollo”

Fue el lema de la Semana Social de la Iglesia, en Mar del Plata. El obispo de Zárate-Campana, Oscar Sarlinga, coordinó la charla con los diputados De Narváez, Camaño y Aguad.

Como desde hace 25 años, la ciudad de Mar del Plata fue sede de la Semana Social de la Iglesia. Allí, los obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, que preside Monseñor Jorge Casaretto, convocaron a la ciudadanía y a los dirigentes políticos, sociales, sindicales, productivos, educativos y profesionales a participar de las Jornadas de Formación “Semana Social de Mar de Plata”, la cual se realizó los días 9, 10 y 11 de octubre.


El obispo de Zárate-Campana, Oscar Sarlinga señaló en sus reflexiones que en dichas jornadas se profundizó el análisis de las prioridades nacionales que propone el documento de la Conferencia Episcopal Argentina ‘Hacia un Bicentenario en justicia y solidaridad 2010-2016’.

Sarlinga expuso ante toda la concurrencia durante la tarde del día sábado. De la diócesis de Zárate-Campana participaron 15 dirigentes, entre estudiantes, sindicalistas, empresarios y voluntarios de la caridad institucionalizada. Dos de los participantes pertenecen al Partido de Pilar.

“El fenómeno de la pobreza lo hemos visto también como cuestión integral y no sólo económica, y por eso apuntamos a soluciones que abarquen todas las dimensiones de la vida humana, y que requieren del diálogo de la sociedad civil, y respuestas integrales del Estado, la propia sociedad civil y el mercado, no menos que de las llamadas ‘sociedades intermedias’ que tienen un rol muy importante en la construcción de una sociedad más justa, de un humanismo cristiano integral y solidario”, sostuvo Sarlinga.

Así, señaló que de cara al bicentenario, “hemos llamado en nuestro texto final a definir como ‘Prioridad Nacional del Bicentenario 2010-2016’, la erradicación de la pobreza y la promoción del desarrollo integral”.

“Hoy vivimos una crisis del sentido de la vida”, continuó Sarlinga, “la deuda social es una deuda existencial, que se refleja en una desmotivación y en la falta de vocación emprendedora de las personas y las comunidades”.

Por ello, los participantes se comprometieron a profundizar “la acción conjunta con las Comisiones Regionales y Diocesanas de Pastoral Social” y “a promover el trabajo en red para contribuir a erradicar la pobreza y generar el desarrollo”.

Sarlinga recordó que “la Pastoral Social es la expresión viva y concreta de una Iglesia plenamente conciente de su misión de evangelizar las realidades sociales, económicas, culturales y políticas” y destacó que “las Semanas Sociales han llegado a ser un foro de encuentro, reflexión y sano debate, un verdadero taller cultural en el que se comunican y se comparten reflexiones, experiencias y proyectos, se estudian los problemas emergentes y se individuan nuevas orientaciones operativas, en vistas al bien común y al desarrollo integral de nuestro pueblo”.

- ¿Cómo concibe Vd. la opción por los pobres?

- “Desde una visión íntegra del ser humano, con la creencia firme en que la opción preferencial por los pobres posee raíz evangélica, más aún, raíz cristológica -como lo dijo el Papa Benedicto XVI en el Discurso Inaugural de la Conferencia de los Obispos en Aparecida- y exige de todos los católicos, de todos los cristianos (y diría de todas las personas de buena voluntad) una atención pastoral atenta, apuntando a que los “constructores de la sociedad” puedan impregnarse de una verdadera “mística” del servicio al prójimo y al bien común, y recuperar de tal modo el valor de toda sana militancia, palabra que a veces ha sido usada inadecuadamente, o bien con un sentido de lucha de clases. Hay que acercar las clases sociales, apuntalar amistad civil y amistad social, sin amiguismos o favoritismos, sino con la concordia, con un nuevo espíritu que nos impulse a ponernos a trabajar, a poner mente, corazón, hombro y manos a la obra para la construcción de una sociedad renovada. Con este espíritu, en esta nueva Semana Social hemos tenido el objetivo de contribuir a la formación de ciudadanos y dirigentes con capacidades para promover la erradicación de la pobreza y generar el desarrollo integral de todos. De una vez por todas hay que reconciliarse, en el respeto de la justicia y en la paz, y ponerse a caminar”, opinó.

Personalidades invitadas

Un invitado fue el ministro de Educación de la Nación, profesor Alberto Sileoni, el cual comenzó su discurso diciendo: “Más allá de las cifras, hay que destacar que el camino es el diálogo”. Sileoni fue uno de los oradores inaugurales de las jornadas, con el tema: “El desafío de erradicar la pobreza y promover el desarrollo integral: la educación como clave de la cuestión social”.

Otro de los invitados a presidir el acto de apertura, era el gobernador Daniel Scioli, quien no pudo participar; en cuyo lugar se hizo presente el secretario general de la gobernación José Scioli. Luego de la sesión inaugural, el día sábado, la presentación del documento de la Conferencia Episcopal Argentina “Hacia un Bicentenario en justicia y solidaridad 2010-2016″, estuvo a cargo de Monseñor Jorge Lozano. El mismo sábado el obispo Mons. Oscar Sarlinga, moderó el panel de propuestas para contribuir a erradicar la pobreza y promover el desarrollo integral, compuesto por los diputados nacionales Graciela Camaño (PJ), Oscar Aguad (UCR) y Francisco De Narváez (UNION-PRO), de los cuales presentó el Obispo una síntesis integradora desde la visión del desarrollo integral.

¿Qué obstáculos ve para la consecución de este objetivo?- Indudablemente que la falta de diálogo y la fragmentación son obstáculos no menores para erradicar la pobreza y la indigencia, por eso hemos venido propugnando un nuevo acuerdo sobre políticas públicas que puedan subsistir, más allá de los cambios de gobierno, como políticas de Estado constructivas y vitales, a los fines de evitar una Argentina donde se sigan profundizando las desigualdades.

Publicado en  on 22 Octubre 2009 at 14:08 Dejar un comentario

El jueves 8 de octubre, Escobar celebró el cincuentenario de su creación como partido


Escobar vivió este jueves 8 de octubre un día de fiesta en la celebración del quincuagésimo aniversario de la creación del partido. Amaneció con la avenida Tapia de Cruz cortada desde las vías hasta la plaza, los cordones de las aceras recién pintados y las banderas ornamentales, suspendidas de las ventanas de la ciudad de Belén de Escobar, la cual festejaba también la Fiesta Nacional de la Flor. Acompañó la Banda Municipal de Música en la plaza de las Américas, y previamente una muchedumbre se congregó frente a la iglesia cocatedral de la Natividad del Señor, en una ceremonia cívica de la que participó nuestro Obispo Mons. Oscar Sarlinga, acompañado por el flamante cura párroco de la Natividad, el Pbro. Daniel Bevilacqua.

La recepción de autoridades tuvo lugar a partir de las 9 en el Palacio Municipal, donde se destacó la presencia del tres veces intendente Fernando Valle, El actual titular del poder Ejecutivo, Sandro Guzmán, estuvo permanente acompañado por Valle y también por el obispo de Zárate-Campana, Oscar Sarlinga, quien fue invitado de honor. Los tres realizaron el descubrimiento de una decena de placas recordatorias colocadas en el hall del edificio de gobierno de Asborno y Estrada.

El acto oficial se inició a las 10 en la explanada de la cocatedral de la Natividad del Señor. Mons. Oscar Sarlinga pronunció unas emotivas palabras, fundadas históricamente, y, cual bendición, adaptó el salmo 138 al acontecimiento que se festejaba. Tras los mensajes, fueron colocadas sendas ofrendas florales frente al lugar donde descansan los restos de Eugenia Tapia de Cruz, a quien se le rindió un especial homenaje por su carácter de “fundadora moral” (como la llamara el Obispo Mons. Oscar) de Belén de Escobar, verdadera artífice de la formación de la ciudad.

La tercera parte de la ceremonia se realizó a dos cuadras, en la esquina de Tapia de Cruz y Colón. Allí, la estudiante Paula Gómez Kerbs, del Instituto General Belgrano, recibió una distinción por haber ganado el concurso del logo del cincuentenario, con lo que se hizo acreedora de un premio de mil pesos y una computadora.

El momento más esperado quedó para el final: la apertura del Cofre Centenario, enterrado en 1989 con recuerdos y documentos de esa época que desde ahora permanecerán en exposición en el museo Campiglia. A su vez, la cápsula del tiempo volvió a llenarse de nuevos elementos: mensajes, cd’s, dvd’s, una bandera argentina, cartas de visitantes, láminas, tarjetas, un libro de actas firmado por los asistentes y una botella de champagne para el festejo de los 75 años del distrito. Esto último se debe a que por disposición del intendente el cofre será nuevamente abierto en 2034 y no en 2059, como establece la ordenanza 723/89 que instauró dicho cofre.

En el cierre del protocolo, el Intendente Guzmán pronunció un breve discurso en el que hizo un especial reconocimiento a los integrantes de la comisión popular formada en 1957 que logró la creación del nuevo distrito. “Tenemos que trabajar por la integración social y pensar en el mejor futuro para Escobar”, apuntó el jefe comunal en el párrafo final de su mensaje.

Antes de que cayera el telón, grupos de baile de todo el distrito interpretaron la “Zamba de Escobar” sobre la avenida principal de la ciudad, mientras que la Dirección de Deportes realizó una caminata participativa que le puso punto final a un día distinto, aunque sin clima de fiesta.

El partido de Escobar celebró así sus Bodas de Oro.

La caminata participativa por avenida Tapia de Cruz marcó el final del acto por el cincuentenario.

Publicado en  on 12 Octubre 2009 at 18:40 Dejar un comentario

«LA CONVIVENCIA BASADA EN LA AMISTAD CIVIL»

Ezio aletti La Madre di Dio e i l servo cappella della pontificia Facolta di scienze dell9oEducazione Auxilimm Roma

En esta homilía, pronunciada en la solemnidad de la Inmaculada Concepción del pasado año 2008, en la multitudinaria misa celebrada en la explanada de la iglesia catedral de Santa Florentina, con los fieles que llenaban la calle adyacente y parte de la plaza (se trató de la máxima concentración de personas que tuvo la ciudad de Campana, según las autoridades), el Obispo Mons. Sarlinga, luego de referirse a la Ssma. Virgen María en el Misterio de su Inmaculada Concepción, hizo alusión a la «amistad civil», al progreso de los pueblos, a la educación de la sociedad (y, de modo particular, de los jóvenes) y al beneficio de los frutos de la cultura, incluyendo aquí el «sentido religioso y moral», de tal manera que no conformarse con vivir sólo con los llamados «códigos» de conducta (aunque dichos códigos sean necesarios) sino de convicciones profundas, trascendentes, que encuentran su «humus» de crecimiento en la «amistad social».

Todo esto, «en camino hacia la Patria del Cielo».

PELLICANO

HOMILÍA DE MONS. DR. OSCAR D. SARLINGA EN LA SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

Ciudad de Campana, 8 de diciembre de 2007

ACTO CENTRAL DE LA MISIÓN 2007 EN LA CIUDAD DE CAMPANA,

de resultas del pedido del Documento de Aparecida, en la Vta. Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, inaugurado por el Santo Padre Benedicto XVI

 (La solemnidad de la Inmaculada Concepción fue ocasión en la que se inauguró la nueva sede diocesana de «Caritas», fue reinaugurada y bendecida la «iglesia criptal», dedicada a los «Santos Padres Hispanos» del siglo VI -hermanos de Santa Florentina, Patrona de la iglesia catedral-, acontecimientos seguidos ambos de la celebración de la Santa Misa en la explanada del templo catedralicio y la plaza adyacente, con participación de los fieles de la ciudad y del movimiento de los trabajadores, en el marco de la Pastoral social diocesana, en un total que alcanzaba cerca de 5000 personas).

El Sr. Obispo comenzó expresando su saludo a las numerosas autoridades presentes, de orden nacional, provincial y municipal, y a continuación a los trabajadores de las fábricas:

-“Queridos trabajadores, que tan numerosos han acudido a estos actos, y en especial a esta Santa Misa, en honor de la Inmaculada Virgen María,

-Queridos hermanos y hermanas, y en especial queridos hijos e hijas que hoy hacen sus segundas comuniones solemnes, dentro de este marco pastoral del «estado de misión» para la Ciudad de Campana”

I.  LA INMACULADA CONCEPCIÓN

La Inmaculada Concepción esto es, que María fue concebida sin el pecado original, en vistas a la Misión que el Señor le confiaba, ser la Madre del Salvador del mundo, pertenece al patrimonio de fe de la Iglesia desde siempre, pues Ella siempre fue venerada como la «Toda Santa». El dogma de fe fue proclamado por el Papa Pío IX en 1854. Su concepción inmaculada es un Faro Iluminador y Esperanzador para una humanidad tan necesitada de Amor y de Esperanza, como nos lo ha dicho en el día de hoy el Papa Benedicto XVI, en el «Angelus»:

 “(…) la fiesta de la Inmaculada ilumina como un faro el período de Adviento, que es un tiempo de vigilante y confiada espera del Salvador. Mientras salimos al encuentro de Dios que viene, miramos a María que «brilla como signo de esperanza segura y de consuelo para el pueblo de Dios en camino» (Lumen Gentium, 68)[1].

 Esta acción de Dios posee un profundísimo sentido, conforme a la Misión de María en el plan divino: Ella fue concebida sin pecado, porque de Ella nacería el Redentor, cuyo Nombre es «Jesús», que significa, precisamente, «Salvador». Este mismo Jesús, que vivió treinta años en Nazaret, en Galilea, es el Hijo Eterno de Dios, «concebido por obra del Espíritu Santo y nacido de María Virgen»[2]. La Iglesia, pues, profesa y proclama que Jesucristo fue concebido y nació de una hija de Adán, descendiente de Abraham y de David, la Virgen María. El misterio de la Encarnación del Hijo de Dios se identifica con la concepción prodigiosa sucedida por obra del Espíritu Santo en el instante en que María pronunció su “sí”: “Hágase en mi según tu palabra” (Lc 1, 38); y allí nos hermanó, a todos los hombres, para siempre.

II. LA CONVIVENCIA BASADA EN LA AMISTAD CIVIL

 Por esto, hermanos, estas consideraciones de la fe cristiana nos ayudan a comprender la necesidad urgente de fraternidad, de la cual la primera es principio motor. La fe nos da fuerza, coraje y nos mueve a vivir en armonía y paz. Estamos aquí ante la base de lo que la Iglesia entiende cuando defiende al «hombre», a la «persona humana» como realidad única e inalienable[3], «creatura sagrada», admirable en la creación entera, «homo sacer», «ser humano sagrado», es decir, la persona, piedra angular de la construcción de la sociedad humana, todo lo cual debe ir transmitiéndose en la educación. Queridos hijos, queridos niños y jóvenes, ¡Me emociona verlos! (dijo espontáneamente, refiriéndose a la multitud de niños, todos revestidos de blanco….) Sepan esto, una tarea fundamental para el progreso de los pueblos, es la educación de la sociedad y, de modo particular, de los jóvenes, para que se beneficien de los frutos de la cultura, incluyendo aquí el sentido religioso y moral[4], de tal manera que no vivamos sólo de «códigos» (aunque dichos códigos sean necesarios) sino de convicciones profundas, trascendentes, que encuentran su «humus» de crecimiento en la amistad social.

 Este principio, me refiero al de la amistad social, se aplica también a la comunidad y a la convivencia social y política. Como lo dice el «Compendio de la Doctrina social de la Iglesia» “(…) esta convivencia adquiere todo su significado si está basada en la amistad civil y en la fraternidad (…) El campo de la amistad (…) es el del desinterés, el desapego de los bienes materiales, la donación, la disponibilidad interior a las exigencias del otro. La amistad civil, así entendida, es la actuación más auténtica del principio de fraternidad, que es inseparable de los de la libertad y la igualdad[5]

 La amistad social, por su parte, ha de llevarnos a una solidaridad activa, basada en la fraternidad, que haga crecer, que dé renovadas fuerzas de caridad social o solidaridad. Mientras tanto, el concepto de solidaridad tiene que ver con el crecimiento común de toda la sociedad[6].

 Por eso, también para nosotros hoy, en esta porción del Pueblo de Dios congregado, es también una fiesta de profundización de la conciencia religiosa y cívica (¡es un deber para los cristianos el promoverla!) de nuestra misión de construir la «civilización del Amor»; y al mismo tiempo es festividad del don del trabajo, y es fiesta del afianzamiento de los derechos y deberes de todos los seres humanos, siempre y en todas partes, como lo decía el recordado Papa Pablo VI: « sería vano el proclamar derechos, si no se pusiera todo en obra, al mismo tiempo, para asegurar el deber de respetarlos, por todos, en todas partes, y para todos»[7]. ¡Todos somos trabajadores!, cada uno según vocación y elección, según su estado, pero todos tenemos que sentirnos humildemente trabajadores, conforme a la expresión de san Pablo: «el que no trabaja, que no coma…».

 En este sentido, nos acompaña hoy, por primera vez en la historia de la diócesis, desde 1976, una gran concurrencia de trabajadores de todas las agrupaciones, que han querido participar, en tanto cristianos, de esta celebración, en el marco de una renovada Pastoral Social.

 Por eso, hoy también, como dije, celebramos el don del trabajo (que ponemos en Manos de la Madre), como cumplimiento de un designio integral y perfeccionante de las facultades humanas y del progreso social, según un designio divino redentor, ennoblecedor, sobre la vida humana, como lo ha precisado el Concilio Vaticano II[8]. Que nunca falte pan y trabajo en ningún hogar; y que, conforme a lo dicho, todos nos sintamos, con humildad, trabajadores y lo pongamos en práctica.

 Los invito a orar también hoy por todos nuestros gobernantes, y poner nuestro Gran Hogar, esta Argentina que es Nación de corazón, en Manos de la Virgen. Colocamos en sus Manos de Madre a las autoridades elegidas por el Pueblo, y en especial, como argentinos, a nuestra Presidenta electa, para que nos guíe según designios de Justicia, Amor, Paz, Progreso.

 III. EN CAMINO HACIA LA PATRIA DEL CIELO

 La fe nos lleva a la Patria del Cielo, la que nunca acabará. Que la fe, queridos hermanos y hermanos, y en especial queridos hijos e hijas que hoy hacen solemnemente su segunda comunión, presida siempre el camino y el esfuerzo del ser humano pensador y trabajador. Roguemos para que los frutos del trabajo no sean presa del egoísmo injusto y del vano placer. Roguemos también para que la Justicia, estupenda e imprescindible virtud que viene de Dios, gobierne siempre con progresional ordenamiento el provecho de la actividad asociada de los hombres.

 Sintámonos peregrinos. Busquemos siempre primero el Reino de Dios y su Justicia, a fin de que, valorando justamente las realidades temporales, no reduzcamos nuestras superiores aspiraciones a los bienes de este mundo, sino que sepamos sobrepasar sus confines.       

 Porque somos Iglesia peregrina en la tierra, y nosotros, cristianos, somos caminantes hacia la patria celeste, con los pies bien puestos en la tierra y con corazón orante. En esta realidad eclesial resplandece con luz clarísima la Virgen Madre, la Inmaculada. Ella, que “avanzó… en la peregrinación de la fe, y mantuvo fielmente su unión con el Hijo[9], nos enseña a caminar en esta tierra mirando a Jesús. Él es nuestra Salvación, el Hijo de Dios que viene a nosotros en la cercana NAVIDAD. Que el Espíritu Santo nos lo grabe –a fuego- en los corazones.

 AMÉN

 


[1] Benedicto XVI, Angelus del 8 de diciembre de 2007.

[2] ”Lo proclaman los Símbolos de la Fe, el Símbolo de los Apóstoles y el niceno-constantinopolitano; lo han enseñado los Padres de la Iglesia y los Concilios. Según esto, Jesucristo, Hijo eterno de Dios, es «ex substantia matris in saeculo natus» (cf. Símbolo «Quicumque», DS 76).

[3] Cf. J. RATZINGER, “The Dignity of the Human Person”, en H. VORGRIMLER (a cargo), Commentary on the Documents of Vatican II (vol. V) en Pastoral Constitution on the Church en the Modern World, New York, 1969, pp. 115-163. 

[4] «La Iglesia recuerda a todos que la cultura debe estar referida a la perfección íntegra de la persona humana, al bien de la comunidad y de toda la sociedad. Por lo cual es necesario cultivar el ánimo de tal manera que se promueva la capacidad de admiración, de comprensión interna, de contemplación y de formarse un juicio personal, así como de cultivar el sentido religioso moral y social» (CONC. ECUM. VAT. II, Const. past. Gaudium et Spes, op. cit., 59).

[5] PONTIFICIO CONSEJO IUSTITIA ET PAX, COMPENDIO DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA, c. La convivencia basada en la amistad civil, n. 390.

[6]El término «solidaridad» (…) expresa en síntesis la exigencia de reconocer en el conjunto de los vínculos que unen a los hombres y a los grupos sociales entre sí, el espacio ofrecido a la libertad humana para ocuparse del crecimiento común, compartido entre todos” (PONTIFICIO CONSEJO IUSTITIA ET PAX, COMPENDIO DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA, c. Solidaridad y crecimiento común de los hombres, n. 194).

[7] PABLO VI, Message à la Conférence internationale des droits de l’homme à Téhéran, 15 de abril de 1968.

[8] Cf  CONC. ECUM. VAT. II, Const. past. Gaudium et Spes, n 33ss.

[9] CONC. ECUM. VAT. II, Const. dogm. Lumen Gentium, 58

Publicado en  on 2 Octubre 2009 at 13:21 Dejar un comentario

«LA CONVIVENCIA BASADA EN LA AMISTAD CIVIL»

En esta homilía, pronunciada en la solemnidad de la Inmaculada Concepción del pasado año 2008, en la multitudinaria misa celebrada en la explanada de la iglesia catedral de Santa Florentina, con los fieles que llenaban la calle adyacente y parte de la plaza (se trató de la máxima concentración de personas que tuvo la ciudad de Campana, según las autoridades), el Obispo Mons. Sarlinga, luego de referirse a la Ssma. Virgen María en el Misterio de su Inmaculada Concepción, hizo alusión a la «amistad civil», al progreso de los pueblos, a la educación de la sociedad (y, de modo particular, de los jóvenes) y al beneficio de los frutos de la cultura, incluyendo aquí el «sentido religioso y moral», de tal manera que no conformarse con vivir sólo con los llamados «códigos» de conducta (aunque dichos códigos sean necesarios) sino de convicciones profundas, trascendentes, que encuentran su «humus» de crecimiento en la «amistad social».

 

Todo esto, «en camino hacia la Patria del Cielo».

 

 

HOMILÍA DE MONS. DR. OSCAR D. SARLINGA

EN LA SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

 

Ciudad de Campana, 8 de diciembre de 2007

 

ACTO CENTRAL DE LA MISIÓN 2007 EN LA CIUDAD DE CAMPANA,

de resultas del pedido del Documento de Aparecida, en la Vta. Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, inaugurado por el Santo Padre Benedicto XVI

 

(La solemnidad de la Inmaculada Concepción fue ocasión en la que se inauguró la nueva sede diocesana de «Caritas», fue reinaugurada y bendecida la «iglesia criptal», dedicada a los «Santos Padres Hispanos» del siglo VI -hermanos de Santa Florentina, Patrona de la iglesia catedral-, acontecimientos seguidos ambos de la celebración de la Santa Misa en la explanada del templo catedralicio y la plaza adyacente, con participación de los fieles de la ciudad y del movimiento de los trabajadores, en el marco de la Pastoral social diocesana, en un total que alcanzaba cerca de 5000 personas)

 

El Sr. Obispo comenzó expresando su saludo a las numerosas autoridades presentes, de orden nacional, provincial y municipal, y a continuación a los trabajadores de las fábricas:

 

-“Queridos trabajadores, que tan numerosos han acudido a estos actos, y en especial a esta Santa Misa, en honor de la Inmaculada Virgen María,

-Queridos hermanos y hermanas, y en especial queridos hijos e hijas que hoy hacen sus segundas comuniones solemnes, dentro de este marco pastoral del «estado de misión» para la Ciudad de Campana”

 

 

 

I

 LA INMACULADA CONCEPCIÓN

 

La Inmaculada Concepción esto es, que María fue concebida sin el pecado original, en vistas a la Misión que el Señor le confiaba, ser la Madre del Salvador del mundo, pertenece al patrimonio de fe de la Iglesia desde siempre, pues Ella siempre fue venerada como la «Toda Santa». El dogma de fe fue proclamado por el Papa Pío IX en 1854. Su concepción inmaculada es un Faro Iluminador y Esperanzador para una humanidad tan necesitada de Amor y de Esperanza, como nos lo ha dicho en el día de hoy el Papa Benedicto XVI, en el «Angelus»:

 

 “(…) la fiesta de la Inmaculada ilumina como un faro el período de Adviento, que es un tiempo de vigilante y confiada espera del Salvador. Mientras salimos al encuentro de Dios que viene, miramos a María que «brilla como signo de esperanza segura y de consuelo para el pueblo de Dios en camino» (Lumen Gentium, 68)[1].

 

Esta acción de Dios posee un profundísimo sentido, conforme a la Misión de María en el plan divino: Ella fue concebida sin pecado, porque de Ella nacería el Redentor, cuyo Nombre es «Jesús», que significa, precisamente, «Salvador». Este mismo Jesús, que vivió treinta años en Nazaret, en Galilea, es el Hijo Eterno de Dios, «concebido por obra del Espíritu Santo y nacido de María Virgen»[2]. La Iglesia, pues, profesa y proclama que Jesucristo fue concebido y nació de una hija de Adán, descendiente de Abraham y de David, la Virgen María. El misterio de la Encarnación del Hijo de Dios se identifica con la concepción prodigiosa sucedida por obra del Espíritu Santo en el instante en que María pronunció su “sí”: “Hágase en mi según tu palabra” (Lc 1, 38); y allí nos hermanó, a todos los hombres, para siempre.

 

 

II

LA CONVIVENCIA BASADA EN LA AMISTAD CIVIL

 

Por esto, hermanos, estas consideraciones de la fe cristiana nos ayudan a comprender la necesidad urgente de fraternidad, de la cual la primera es principio motor. La fe nos da fuerza, coraje y nos mueve a vivir en armonía y paz. Estamos aquí ante la base de lo que la Iglesia entiende cuando defiende al «hombre», a la «persona humana» como realidad única e inalienable[3], «creatura sagrada», admirable en la creación entera, «homo sacer», «ser humano sagrado», es decir, la persona, piedra angular de la construcción de la sociedad humana, todo lo cual debe ir transmitiéndose en la educación. Queridos hijos, queridos niños y jóvenes, ¡Me emociona verlos! (dijo espontáneamente, refiriéndose a la multitud de niños, todos revestidos de blanco….) Sepan esto, una tarea fundamental para el progreso de los pueblos, es la educación de la sociedad y, de modo particular, de los jóvenes, para que se beneficien de los frutos de la cultura, incluyendo aquí el sentido religioso y moral[4], de tal manera que no vivamos sólo de «códigos» (aunque dichos códigos sean necesarios) sino de convicciones profundas, trascendentes, que encuentran su «humus» de crecimiento en la amistad social.

 

Este principio, me refiero al de la amistad social, se aplica también a la comunidad y a la convivencia social y política. Como lo dice el «Compendio de la Doctrina social de la Iglesia» “(…) esta convivencia adquiere todo su significado si está basada en la amistad civil y en la fraternidad (…) El campo de la amistad (…) es el del desinterés, el desapego de los bienes materiales, la donación, la disponibilidad interior a las exigencias del otro. La amistad civil, así entendida, es la actuación más auténtica del principio de fraternidad, que es inseparable de los de la libertad y la igualdad[5]

 

La amistad social, por su parte, ha de llevarnos a una solidaridad activa, basada en la fraternidad, que haga crecer, que dé renovadas fuerzas de caridad social o solidaridad. Mientras tanto, el concepto de solidaridad tiene que ver con el crecimiento común de toda la sociedad[6].

 

Por eso, también para nosotros hoy, en esta porción del Pueblo de Dios congregado, es también una fiesta de profundización de la conciencia religiosa y cívica (¡es un deber para los cristianos el promoverla!) de nuestra misión de construir la «civilización del Amor»; y al mismo tiempo es festividad del don del trabajo, y es fiesta del afianzamiento de los derechos y deberes de todos los seres humanos, siempre y en todas partes, como lo decía el recordado Papa Pablo VI: « sería vano el proclamar derechos, si no se pusiera todo en obra, al mismo tiempo, para asegurar el deber de respetarlos, por todos, en todas partes, y para todos»[7]. ¡Todos somos trabajadores!, cada uno según vocación y elección, según su estado, pero todos tenemos que sentirnos humildemente trabajadores, conforme a la expresión de san Pablo: «el que no trabaja, que no coma…».

 

En este sentido, nos acompaña hoy, por primera vez en la historia de la diócesis, desde 1976, una gran concurrencia de trabajadores de todas las agrupaciones, que han querido participar, en tanto cristianos, de esta celebración, en el marco de una renovada Pastoral Social.

 

Por eso, hoy también, como dije, celebramos el don del trabajo (que ponemos en Manos de la Madre), como cumplimiento de un designio integral y perfeccionante de las facultades humanas y del progreso social, según un designio divino redentor, ennoblecedor, sobre la vida humana, como lo ha precisado el Concilio Vaticano II[8]. Que nunca falte pan y trabajo en ningún hogar; y que, conforme a lo dicho, todos nos sintamos, con humildad, trabajadores y lo pongamos en práctica.

 

Los invito a orar también hoy por todos nuestros gobernantes, y poner nuestro Gran Hogar, esta Argentina que es Nación de corazón, en Manos de la Virgen. Colocamos en sus Manos de Madre a las autoridades elegidas por el Pueblo, y en especial, como argentinos, a nuestra Presidenta electa, para que nos guíe según designios de Justicia, Amor, Paz, Progreso.

 

III

EN CAMINO HACIA LA PATRIA DEL CIELO

 

La fe nos lleva a la Patria del Cielo, la que nunca acabará. Que la fe, queridos hermanos y hermanos, y en especial queridos hijos e hijas que hoy hacen solemnemente su segunda comunión, presida siempre el camino y el esfuerzo del ser humano pensador y trabajador. Roguemos para que los frutos del trabajo no sean presa del egoísmo injusto y del vano placer. Roguemos también para que la Justicia, estupenda e imprescindible virtud que viene de Dios, gobierne siempre con progresional ordenamiento el provecho de la actividad asociada de los hombres.

 

Sintámonos peregrinos. Busquemos siempre primero el Reino de Dios y su Justicia, a fin de que, valorando justamente las realidades temporales, no reduzcamos nuestras superiores aspiraciones a los bienes de este mundo, sino que sepamos sobrepasar sus confines.       

 

Porque somos Iglesia peregrina en la tierra, y nosotros, cristianos, somos caminantes hacia la patria celeste, con los pies bien puestos en la tierra y con corazón orante. En esta realidad eclesial resplandece con luz clarísima la Virgen Madre, la Inmaculada. Ella, que “avanzó… en la peregrinación de la fe, y mantuvo fielmente su unión con el Hijo[9], nos enseña a caminar en esta tierra mirando a Jesús. Él es nuestra Salvación, el Hijo de Dios que viene a nosotros en la cercana NAVIDAD. Que el Espíritu Santo nos lo grabe –a fuego- en los corazones.

 

AMÉN

 


[1] Benedicto XVI, Angelus del 8 de diciembre de 2007.

[2] ”Lo proclaman los Símbolos de la Fe, el Símbolo de los Apóstoles y el niceno-constantinopolitano; lo han enseñado los Padres de la Iglesia y los Concilios. Según esto, Jesucristo, Hijo eterno de Dios, es «ex substantia matris in saeculo natus» (cf. Símbolo «Quicumque», DS 76).

[3] Cf. J. RATZINGER, “The Dignity of the Human Person”, en H. VORGRIMLER (a cargo), Commentary on the Documents of Vatican II (vol. V) en Pastoral Constitution on the Church en the Modern World, New York, 1969, pp. 115-163. 

[4] «La Iglesia recuerda a todos que la cultura debe estar referida a la perfección íntegra de la persona humana, al bien de la comunidad y de toda la sociedad. Por lo cual es necesario cultivar el ánimo de tal manera que se promueva la capacidad de admiración, de comprensión interna, de contemplación y de formarse un juicio personal, así como de cultivar el sentido religioso moral y social» (CONC. ECUM. VAT. II, Const. past. Gaudium et Spes, op. cit., 59).

[5] PONTIFICIO CONSEJO IUSTITIA ET PAX, COMPENDIO DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA, c. La convivencia basada en la amistad civil, n. 390.

[6]El término «solidaridad» (…) expresa en síntesis la exigencia de reconocer en el conjunto de los vínculos que unen a los hombres y a los grupos sociales entre sí, el espacio ofrecido a la libertad humana para ocuparse del crecimiento común, compartido entre todos” (PONTIFICIO CONSEJO IUSTITIA ET PAX, COMPENDIO DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA, c. Solidaridad y crecimiento común de los hombres, n. 194).

[7] PABLO VI, Message à la Conférence internationale des droits de l’homme à Téhéran, 15 de abril de 1968.

[8] Cf  CONC. ECUM. VAT. II, Const. past. Gaudium et Spes, n 33ss.

[9] CONC. ECUM. VAT. II, Const. dogm. Lumen Gentium, 58

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SAN BENITO, CREADOR DE UNA CIVILIZACIÓN DE PAZ

Ofrecemos a continuación una homilía de Mons. Oscar Sarlinga, por entonces Obispo titular de Uzali y auxiliar de Mercedes-Luján, en la solemnidad de San Benito, Abad, en la que se refiere a la civilización de paz y la relación con la paz civil.

Benito

SOLEMNIDAD DE SAN BENITO

Homilía de monseñor Oscar Domingo Sarlinga Obispo titular de Uzali y auxiliar de Mercedes-Luján, en la solemnidad de San Benito Abad (Abadía de San Benito de Luján, 11 de julio de 2005)

Querido Padre Abad y hermanos de esta venerable comunidad monástica

Queridos sacerdotes, diácono, hermanos todos en el Señor

Constituye una gran alegría para quien les habla el celebrar hoy la solemnidad de San Benito Abad, en ésta, su Casa de Luján, a los pies de la Virgen Santísima que, en su advocación mediante la cual es Patrona de la Argentina, nos protege y guía en nuestro caminar. Agradezco de corazón al Padre Abad la invitación y a todos ustedes el afecto y acompañamiento espiritual.

I. Vida del Santo “Benedictus”

El Papa San Gregorio Magno habla del Santo cuya fiesta celebramos, como de un “hombre verdaderamente insigne, digno de toda veneración”. Lo hace en “La vida de San Benito”, extraída del Segundo Libro de sus “Diálogos” (1). Dice allí también que se llamaba “Benedictus”, y que este hombre fue verdaderamente bendecido de nombre y de gracia, pues ya desde los primeros años de su niñez era “maduro” –es la palabra empleada– en sus costumbres, al punto de ser casi un “precursor” de su edad, llevando la delantera a la poquedad de su edad, si podemos expresarnos así, por la seriedad y madurez de sus costumbres. Nos narra asimismo el santo Papa que “Benedictus”, o Benito, hubiera podido disfrutar ampliamente de los gustos de este mundo, pero que, teniendo ante la vista los bienes celestiales, despreció a aquéllos como a flores secas y marchitas. Vemos todo un sentido proveniente de un acendrado don del discernimiento, fruto de la prudencia vivida ya desde la tierna edad, prudencia o “sabiduría de lo concreto, recta razón del obrar”, vivida como don y bendición, pues Benito era un elegido, “benedictus” para fundar vida religiosa, crear paz y civilización, atraer la bendición del Señor al mundo de entonces, y al actual.
Nacido de la noble familia de la región de Nursia, o Norcia, en italiano, sus padres pensaron en hacerlo estudiar y con ese fin lo mandaron a Roma, donde era más hacedero participar de los estudios literarios. Iniciando esta etapa nueva de su vida, una gran desilusión lo golpeó, y en esto se ve nuevamente el don de discernimiento que lo adornaba. En dicho lugar de estudios encontró jóvenes que estaban en cosas totalmente diversas que en los caminos de la virtud. Sigue narrándonos San Gregorio Magno que nuestro Santo discernió bien los tiempos: “Acababa de poner un pie en el umbral del mundo; lo retrajo inmediatamente atrás. Había entendido que incluso una parte de aquella ciencia mundana habría sido suficiente para precipitarlo entero en los abismos” (2) Abandonó, pues, los estudios, y también la casa y los bienes paternos, a la búsqueda de un hábito de vida que lo hiciera consagrado al Señor. Señala nuevamente San Gregorio Magno que “(…) le ardía en el corazón una única ansia: la de agradar sólo a Él”, al Señor. En efecto, había aprendido a fondo, y en el alma, la ciencia de Dios. Y así fue cultivador de civilización: ingeniero y arquitecto de monasterios, restaurador de la cultura, creador de paz, cultor de la vida monástica como comunidad de Amor realizado, a imagen de la Trinidad: la ciencia de Dios en contemplación y acción.

II. La paz en la Regla de San Benito

En el “Prólogo” de la Regla, San Benito sienta las bases de la paz del alma y de la comunidad: “Cuando el Señor busca su operario entre la multitud, insiste diciendo: “¿Quién es el hombre que quiere la vida y arde del deseo de ver días felices?”. Si a estas palabras tu respondes: “Yo”, Dios replicará: “Si quieres tener la vida, la verdadera y eterna, guarda tu lengua del mal y tus labios de la mentira. Aléjate de la iniquidad, obra el bien, busca la paz y corre tras ella”. Si obran así, volveré mis ojos a ustedes y mis oídos escucharán las plegarias de ustedes. Más aun, antes que me invoquen, les diré: “Aquí estoy””. Están aquí asentadas también las bases divinas de los instrumentos humanos de las buenas obras, que presenta en el capítulo IV: “Cumplir cotidianamente los mandamientos de Dios. Amar la castidad, no odiar a nadie, no ser celoso, no cultivar la envidia, no amar las peleas, huir de la altivez y respetar a los ancianos, amar a los jóvenes, orar por los enemigos en el amor de Cristo, en la eventualidad de un conflicto con un hermano, establecer la paz antes de la caída del sol. Y no desesperar jamás de la misericordia de Dios”. Por supuesto que todo el “ars spiritualis” encuentra aquí su condensación. Es el arte, dado por gracia, de buscar la paz, la que emerge de un corazón purificado y hace feliz al mismo corazón, el cual representa toda la interioridad específicamente humana del hombre. Es arte que también hace felices a los demás. El corazón purificado se transforma, entonces, en una “bendición” para los otros, ayudándolos también a ser “benditos”. Bendición de la Paz, un gran anhelo de la humanidad actual.
En este orden de la Paz, permítaseme decir que resulta muy significativo que el primer Papa elegido en los inicios de este tercer Milenio al que nos condujera el gran Papa Juan Pablo II, el actual Pontífice Benedicto XVI, en el siglo Joseph Ratzinger, haya elegido, precisamente, el nombre de “Benedictus”. Nomen est omen, “el nombre es un presagio”, decían los antiguos, y el hecho del nombre papal remite por entero a la deseada Paz, remontándose a san Benito y a sus predecesores del mismo nombre, en especial Benedicto XV. Nos dice al respecto un autor: “El nombre “Benedicto” (Benito), que ha tomado el primer Sumo Pontífice elegido en el tercer milenio de la era cristiana, remite en primer lugar a san Benito de Nursia, el cual introdujo en Europa una propuesta compartida y activa de vida contemplativa diversa del anacoretismo y del estilitismo (…). En particular, la propuesta de san Benito apoya la vida espiritual en dos sólidas rocas: la lex orandi (ley de la oración) y la lex laborandi (la ley del trabajo), que se remontan directamente a los fundamentos originarios del Verbo y del amor, los cuales unidos, forman la divina Comunidad trinitaria, la cual, a su vez, es impulso y modelo para las comunidades cristianas” (3). Al mismo tiempo, como dijimos, la evocación del inmediato predecesor del mismo nombre, Benedicto XV dicen mucho acerca de un propósito de Paz: fue el Papa que todo lo intentó para conjurar los malvados y deletéreos efectos de la primera guerra mundial, el que todas las obras puso en acción para ayudar a la humanidad en horas aciagas; fue un Papa de la paz, de las misiones, de la promoción de la Sagrada Escritura, de la unidad de la Iglesia. Nomen est omen.

III. La paz en la sociedad civil, según el concepto de San Benito

La paz del corazón y de los corazones tiene su efecto en la sociedad civil. El Papa Pablo VI, de feliz memoria, hace una alusión a la construcción de la paz en la sociedad contemporánea, sobre el modelo benedictino de la fe y de la unidad, que tanto dio a Europa y a la civilización cristiana en el mundo. Se refiere a ello en 1964, en la homilía de la consagración de la iglesia de Montecassino, con motivo de la reconstrucción obrada luego de los estragos causados en la segunda guerra mundial.
Decía en ese momento el Santo Padre: “El hecho es tan grande e importante que toca a la existencia y la consistencia de nuestra vieja y siempre vital sociedad, hoy tan necesitada de alcanzar linfa nueva a las raíces de donde obtuvo su vigor y su esplendor, esto es, las raíces cristianas, que san Benito tanto le ofreció y alimentó con su espíritu (…) No ya porque se deba pensar a un nuevo Medioevo caracterizado por la actividad dominante de la Abadía Benedictina, pues un rostro muy diverso posee nuestra sociedad, con sus centros culturales, industriales, sociales y deportivos, sino por dos razones que hacen todavía desear la austera y suave presencia de san Benito entre nosotros: por la fe, que él y su orden predicaron en la familia de los pueblos (…) la fe cristiana, la religión de nuestra civilización, la de la santa Iglesia, madre e maestra de los pueblos; y por la unidad, para la cual el gran Monje solitario y social nos educó como hermanos (…) Fe y unidad: qué cosa mejor podremos desear e invocar para el mundo entero (…) Qué cosa de más moderno y de más urgente?. Y qué cosa de más necesario y útil para la paz?” (4)
La sociedad actual requiere ser construida en paz. La paz es don de Dios pues Cristo es nuestra paz. La paz construye la familia, la comunidad, la sociedad, la Iglesia. Volvemos aquí a la esencia misma del evangelio en su vertiente de conducta moral personal y comunitaria, resumida, si podemos decir así, en el capítulo IV de la Regla de San Benito, que hemos citado. La humanidad tiene urgencia de recibir una nueva evangelización, nueva en su ardor, nueva en sus métodos y nueva en sus modos de expresión, como nos lo pidiera en su momento el Papa Juan Pablo II. La humanidad tiene gran necesidad de un nuevo humanismo cristiano, integral y solidario, plenamente trascendente y a la vez plenamente humano. La humanidad tiene necesidad, por fin, de la Ciudad de Dios, que haga base en esta Ciudad de la tierra, para transformarla desde dentro, con la esperanza activa de la patria del Cielo que nos espera todo, donde ya no habrá dolor y veremos a Dios cara a cara, transfigurados.
En la espera de esa vida eterna, construyamos esta patria terrena en la Paz. Con este maravilloso fin, “sancta Crux sit nobis lux”. Y la Virgen Madre nos guíe en este caminar.

Notas:

(1) San Gregorio Magno, Libro II° dei “Dialoghi” (Testo integrale) Traduzione a cura dei PP. Benedettini di Subiaco, pubblicato nella collana “Spiritualità nei secoli” di Città Nuova Editrice, Prólogo.
(2) Ibidem
(3) D. VENERUSO, El nombre de Benedicto XVI. Una fuente de indicaciones valiosas para la vida espiritual de todo el pueblo de Dios, in: L’Osservatore Romano, Ed. en lengua española, N. 18, 6 de mayo de 2005, p. 6 (242).
(4) Pablo VI, Homilía del Santo Padre con motivo de la consagración de la iglesia del Archicenobio de Montecassino, del sábado 24 de octubre de 1964, Fiesta del Arcángel San Rafael.

Mons. Oscar Domingo Sarlinga, obispo auxiliar de Mercedes-Luján.

Publicado en  on 30 Septiembre 2009 at 19:50 Dejar un comentario

EVANGELIZACIÓN Y CIVILIZACIÓN

SENTIDO Y FINALIDAD DE LA TERCERA MISIÓN JUVENIL DIOCESANA
Luego de las Misiones en Baradero (2007) y en Escobar (2008) durante los días 2, 3 y 4 de octubre (2009) la comunidad Parroquial de la Catedral Santa Florentina será la anfitriona de la III Misión Juvenil Diocesana, bajo el lema “Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? (Mc. 10, 17)”. Este acontecimiento diocesano es de gran importancia para la diócesis porque expresa su deseo de misión.

La «Misión Joven» diocesana, se encuentra en el contexto de nuestra opción por la comunión y la misionariedad, que han quedado plasmados en nuestro «Plan Pastoral diocesano», el cual, en la INTRODUCCIÓN, I: «ORIENTACIÓN FUNDAMENTAL del PLAN» nos habla en primer lugar de la dimensión «discipular» a la que nos llama el Documento de Aparecida, a saber:

“En este sentido, dicho Documento de Aparecida nos lleva a ver en dicha pastoral orgánica una dimensión discipular: “Una dimensión constitutiva del acontecimiento cristiano es la pertenencia a una comunidad concreta, en la que podamos vivir una experiencia permanente de discipulado y comunión con los sucesores de los Apóstoles y con el Papa”.

La «conversión a Jesucristo» es fundamental para redescubrir el sentido de la misión; por esta causa sigue diciéndonos nuestro «Plan»:

“A los fines de asegurar la vitalidad de esta pastoral ordinaria y orgánica sobre todo hemos de retomar con energía el proceso de la reforma y conversión de nuestras parroquias, procurando su renovación en profundidad y en ámbito evangelizador, aprovechando la totalidad de sus potencialidades pastorales para llegar efectivamente a cuantos le están encomendados, asumiendo de modo decidido y convencido un «estado permanente de misión», en primer lugar dentro de su propio territorio”.

Por supuesto, tenemos una historia, y la vocación por la dimensión misionera de toda la pastoral hemos venido trabajándola en las distintas instancias de nuestra Iglesia local desde hace más de tres años. En nuestro «Plan Pastoral» (en el capítulo I: «EL CAMINO PASTORAL RECORRIDO NOS ORIENTA, Y NOS ALLANA EL CAMINO POR RECORRER»), en el n. 2, se nos brindan «Orientaciones programáticas efectivamente realizadas y re-asumidas en este Plan Pastoral», entre las cuales las siguientes:

-La Misión como una necesidad permanente y una actitud necesaria para la evangelización de nuestra diócesis.
-El impulso de la Pastoral de Juventud y Pastoral Vocacional
-El apoyo a los Movimientos eclesiales en la diócesis y a su integración en la Pastoral orgánica.

Asimismo, en el capítulo I, n. 7, cuando se habla de la profundización en la dimensión evangelizadora de toda la Pastoral, se nos recuerda a todos que “(…) el Proyecto pastoral debe profundizarse aún más al considerar el aspecto evangelizador, el objetivo de lograr una DIÓCESIS MISIONERA. También en ese sentido, el «camino recorrido», o la misma realidad eclesial vivida, tiene mucho para proponernos.

Ya se había reflexionado sobre la necesidad de la misión entendida en primer lugar hacia dentro de la misma comunidad diocesana. Ése es el sentido del llamado “estado de misión”.

En el Mensaje que nos dirigió nuestro Obispo con motivo de la apertura del «Año Paulino Jubilar» nos decía nuestro Pastor:

“Este tiempo de gracia es ocasión propicia también para que reflexionemos en la relación esencial entre justicia y caridad, virtudes inseparables, tema al cual el Papa le ha dedicado una especial consideración en la segunda parte de su Encíclica «Deus Caritas est». No existe caridad sin justicia. Al mismo tiempo, el cristiano está llamado a buscar siempre la justicia, llevando dentro de sí el impulso superador que proviene del Amor, que supone la justicia y la trasciende. Reaprender a ser justos, a compartir, a crear condiciones de justicia y paz, implica abrir el corazón a Dios y a los hermanos. Que sea éste un tiempo en que podamos ver cómo la fe abre puertas extraordinarias al trabajo por un orden justo en la sociedad, a una «caridad social» rectamente entendida y aplicada, y en particular en lo referente a los fieles laicos, en la participación personal en la vida pública, cooperando con los demás ciudadanos” (Carta pastoral del Obispo con motivo del Año Paulino”)

Ahora entonces, fijémonos en la referencia concreta que hace el «Plan Pastoral diocesano» a las misiones juveniles (capítulo I, n. 7):

“La propuesta y puesta en práctica de las «misiones juveniles» llevadas a cabo en distintas ciudades y localidades de la diócesis por parte de grupos de jóvenes misioneros ha tenido una importancia clave en el conocimiento mutuo, en el amor por el sentido de la misión, y en la revitalización de comunidades católicas que hasta ahora habían sido visitadas más bien por otros grupos religiosos o incluso por sectas”.

Conjugando la Pastoral Litúrgica, con la de Juventud, con la Pastoral misionera, la vocacional y la caritativa institucional, fueron planificadas las misiones juveniles en el mismo lugar, ciudad o partido donde iban a ser celebradas las Fiestas Patronales diocesanas (en torno al 8 de mayo), día en que se viene llevando a cabo una entera «Jornada Pastoral», compuesta principalmente por la dimensión catequística, juvenil y caritativa”.

Todo un programa de vida y de vida misionera. Pongamos aquí nuestro corazón, para que tantos hermanos se encuentren con la Palabra de Jesucristo, con la Eucaristía, que se reconcilien con el Señor y con la Iglesia, que es el Cuerpo de Cristo y Pueblo de Dios, que se reconcilien con el Amor con el que Dios nos amó, y dén de ese Amor a los demás, para construir una sociedad nueva.

Es un desafío para los jóvenes, especialmente, que todo lo que demos de nosotros, lo demos con todo el corazón, recordando a SAN AGUSTÍN, Obispo y Doctor de la Iglesia:
“Quien da todo, da mucho, aunque sea poco,
quien no da todo, da poco, aunque sea mucho”.
Con respecto a la MISIÓN y a la MISIONARIEDAD, nuestro Obispo ha hecho incesantes referencias, y gestos concretos, desde su inicio del ministerio en diócesis.

Hemos recogido algunos textos, tanto del propio Obispo como de medios periodísticos, cuya lectura nos ayudará a rehacer el itinerario de los gestos concretos de misión, desde 2006 en adelante, y la profundización de la dimensión misionera de toda la pastoral.
I
Referencia de Mons. Oscar Sarlina al rol fe la Iglesia en la construcción de un «mundo nuevo» con la «perenne novedad del cristianismo» en la celebración de las Fiestas Patronales de la Exaltación de la Cruz
Capilla del Señor, 14 de septiembre de 2009, (Diócesis de Zárate-Campana)

Consultar:
http://74.125.113.132search?q=cache:pO2xnYY6lKoJ:zaratecampanaobispado.wordpress.com/+misi%C3%B3n+diocesana+Sarlinga&cd=99&hl=es&ct=clnk&gl=ar

“La caridad es amor recibido y ofrecido”1, frase que, en cierto sentido, resume el Misterio de la Cruz en nuestras vidas, puesto que el sufrimiento reproducido en el Cuerpo místico de la Iglesia por la muerte de Cristo, es contribución a la redención de la humanidad, en la caridad, y aseguran la participación en la gloria del Resucitado, el mismo Jesucristo. De ese modo, desde el interior de nuestra vida, el mundo es consagrado a Dios en el Amor2.
Esto nos deja un gran mensaje. ¡Y un gran mensaje de esperanza!. La caridad verdadera, efectiva, transformadora, la caridad como virtud teologal realizada y vivida hace que nuestra relación con el mundo de hoy no sea mundanidad o puro naturalismo, sino expresión del Amor y de la misión de Cristo. Esta caridad realizada y vivida es raíz de esperanza, tan necesaria, esperanza que siempre resurge, incluso cuando los frutos exteriores de nuestro esfuerzo y de nuestro trabajo se vean escasos, o falten del todo. Nuestra vida cristiana, más que por las obras externas, aunque éstas son importantes, y muy importantes, se hace fecunda sobre todo por el Amor de Cristo, que nos impulsa a la donación total de nosotros mismos, en las condiciones de la vida común de cada día.
¿Podríamos dejar de ver que esta donación por Amor se hace tanto más necesaria en nuestro tiempo?. Porque son tiempos en los que la humanidad se encuentra en un momento crucial de su propia historia. Más que un «mundo nuevo» (porque ya hace siglos que se habla de un «mundo nuevo» que está surgiendo) surgen nuevos aspectos de un «mundo viejo» tanto más necesitado de la perenne «novedad» del cristianismo, que hace nuevas todas las cosas. Es verdad que las personas buscan nuevas formas de pensamiento y de acción, muchos están convencidos de una autosuficiencia sin la fe y sin la gracia divina, a nadie escapa que existe cierto trágico divorcio entre la fe y la vida vivida, e incluso entre pensamiento científico y crecimiento en la fe, en la fe en el Dios viviente. Esto no tiene porqué ser así, forma parte de la relación entre el orden natural y el orden sobrenatural. La Iglesia católica, pensándose a sí misma respecto de su misión ante el mundo y la sociedad, se vio como “sacramento universal de salvación”, con plena conciencia de que no se puede dar plenitud humana sin la gracia, sinel Verbo de Dios, que “(…) es el fin de la historia humana, el punto focal de los deseos de la historia y de la civilización, el centro del género humano, la alegría de todo corazón, la plenitud de sus aspiraciones”3.

1 BENEDICTO XVI, Enc. Enc. Caritas in veritate, n. 5.
2 Cf CONC. ECUM. VAT. II, Const. dogm.Lumen gentium, 34.
3 CONC. ECUM. VAT. II, Const. past. Gaudium et spes, 45.
II
Culminó la primera fase de la “Misión Campana”
Campana (Buenos Aires), 3 Oct. 07 (AICA)

Misión en Campana
La festividad de San Vicente de Paúl, que se trasladó al domingo 29 de septiembre, fue el escenario elegido para clausurar la primera fase de la “Misión Campana”, a la que el obispo de Zárate-Campana, monseñor Oscar Sarlinga convocó después de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe en Aparecida (Brasil), pidiendo poner a la Iglesia en esa ciudad-sede del obispado en estado de misión. La primera y última misión general que se realizó en esta ciudad del nordeste bonaerense se realizó en 1979, a poco más de tres años de creada la diócesis por Pablo VI, en 1976. El prelado recordó que esa primera etapa se desarrolló en Ariel del Plata, a cargo del grupo misionero de Maquinista Savio, cuyos coordinadores fueron el sacerdote Justo Rodríguez Gallego y el matrimonio D’Ambrosio. La segunda será la “Misión Joven”, por realizarse entre octubre y diciembre, y estará a cargo del grupo misionero Santa María de la Estrella, de Pilar, y del grupo juvenil de la catedral Santa Florentina, cuyo coordinador es el sacerdote Mauricio Aracena. La clausura de este tiempo de misión será el 8 de diciembre, en ocasión de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. En tanto, la tercera fase, también Misión Joven, está prevista para marzo de 2008. Treinta laicos y dos sacerdotes Por pedido de monseñor Sarlinga, el grupo misionero estable de la parroquia de la Inmaculada Concepción de Maquinista Savio, localidad entre los partidos de Pilar y Escobar, acudió a la misión permanente en la localidad de «Ariel del Plata», en las afueras de la ciudad de Campana, en la jurisdicción de la parroquia de San Vicente de Paúl. El grupo está integrado por treinta laicos y dos sacerdotes. El párroco y vicario episcopal para la Pastoral diocesana, presbítero Justo Rodríguez Gallego, y el vicario parroquial, presbítero Nicolás Guidi. Todos ellos visitaron casa por casa la zona y los barrios aledaños La misa de clausura, a la que asistieron numerosos fieles, fue concelebrada por monseñor Edgardo Galuppo, vicario general; el sacerdote Marcelo Monteagudo, delegado episcopal para las Misiones; el sacerdote Ariel Guzmán, administrador parroquial, y el sacerdote Nicolás Guidi, vicario parroquial de la Inmaculada Concepción de Maquinista Savio. Monseñor Oscar Sarlinga exhortó, en la homilía, a la Iglesia en Campana a “recomenzar desde Cristo”, y recordó que, tras la V Conferencia, asumimos el llamado del papa Benedicto XVI a “ser de verdad discípulos y misioneros, considerando estos elementos como esenciales en la naturaleza propia del cristiano”. “Nos pertenece como vocación más profunda el gozo de evangelizar –destacó-, porque la evangelización, es decir, la actividad misionera, corresponde a la vocación específica de la Iglesia”. Finalmente, monseñor Sarlinga valoró que la Iglesia en Campana haya “recomenzado desde Cristo, porque así hemos hecho carne la misión en toda esta zona de Ariel del Plata, donde tuvo lugar esta primera fase, con muy buena acogida de las familias visitadas”.+

Homilía:

«IGLESIA EN CAMPANA, ¡RECOMIENZA DESDE CRISTO!»

Homilía de monseñor Oscar Domingo Sarlinga, obispo de Zárate-Campana la clausura de la Primera Fase de la «Misión Campana» (29 de setiembre de 2007))

Consultar:
http://aica.org/index2.php?pag=sarlinga070929

Queridos sacerdotes, grupo misionero, queridos hermanos y hermanas en el Señor
Habiendo celebrado la Iglesia en América Latina la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y el Caribe, en la ciudad de Aparecida en Brasil, del 13 al 31 de mayo del año 2007, bajo lema y tema: «Discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en Él tengan vida» (“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”, Jn. 14,6), acogimos también el llamado de nuestro Santo Padre Benedicto XVI, en sentido de ser de verdad discípulos y misioneros, considerando estos elementos como esenciales en la naturaleza propia del cristiano.
Nos pertenece como vocación más profunda el gozo de evangelizar, porque la evangelización, es decir, la actividad misionera, corresponde a la vocación específica de la Iglesia, la cual, en pleno respeto de la libertad de los hombres, les va al encuentro, en especial de aquellos que, en palabras de Juan Pablo II “(…) todavía “in umbra mortis sedent” (Lc 1, 79); al punto que puede decirse, siguiendo las palabras citadas, “(…)que la Iglesia es la misión encarnada” 1. Son palabras muy fuertes y que debemos hacer carne en nuestro corazón, uno de cuyos signos es la bendición del nuevo altar de esta iglesia parroquial, para el centro de la evangelización, la Eucaristía celebrada, que se haga vida misionera en nosotros. ¡Recomenzar desde Cristo!. Hemos hecho carne la misión en toda esta zona de Ariel del Plata, donde tuvo lugar esta primera fase, con muy buena acogida de las familias visitadas.
En efecto, si somos cristianos es porque, mediante el bautismo y la fe (no sólo la fe subjetiva sino la fe objetiva de la Iglesia) seguimos a Jesucristo, quien nos ha mandado: «Sígueme» (Mt 9,9). Desde esa perspectiva discipular, esto es, en tanto discípulos del Señor, hacemos nuestras las palabras del Apóstol de las Gentes: «Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí» (Gal 2,20) y queremos testimoniar la alegría de ser cristianos, dar testimonio de Cristo en el mundo, y concretamente en esta ciudad de Campana, con nuestras obras y palabras, con la vida de Amor de una Eucaristía celebrada y vivida.
Como sabemos, la última misión en la ciudad de Campana tuvo lugar en el año 1979, a cerca de tres años de la creación de la diócesis, en 1976, por el Papa Pablo VI. En el año 2006 la diócesis cumplió 30 años de vida, lo cual festejamos solemnemente el día de su Patrona, la Santísima Virgen en su advocación de Nuestra Señora de Luján, el 8 de mayo, en el atrio de la iglesia catedral, con numerosa participación de fieles. Un cambio es necesario, un cambio en el sentido de la «nueva evangelización» a la que nos llamó Juan Pablo II y que nos reitera hoy el Santo Padre Benedicto XVI.
En su reciente encuentro, en Loreto, con 500.000 jóvenes, el Papa Benedicto escuchó el testimonio de ellos y respondió a sus preguntas, a la par que se refirió a la dificultad de hablar hoy de Dios en el mundo actual, puesto que algunos ven en Él una limitación a su libertad. Ante los problemas de la sociedad actual, el Papa señaló que “(…) el mundo debe ser cambiado y es precisamente la misión de la juventud cambiarlo”. Pero cada uno no lo puede hacer con sus propias fuerzas, sino que sólo “(…) en comunión de fe y de camino, en comunión con María, con todos los Santos y con Cristo” como se puede “hacer algo esencial”2. Además destacó algo tan fundamental como la importancia de la familia, de la que todos nosotros hemos de hacer “(…) una célula fundamental de la sociedad” y también un «núcleo evangelizador».
¿Tenemos conciencia, como Iglesia local, de ser esencialmente misionera?. El Concilio Vaticano II confirmó explícitamente: “La Iglesia peregrinante es, por su naturaleza, misionera, puesto que toma su origen de la misión del Hijo y de la misión del Espíritu Santo, según el propósito de Dios Padre”3.
Hoy la misión es obra de caridad. Y no es privativa de algunos, sino de todo cristiano-discípulo, precisamente porque, como nos dijo el Papa en «Deus Caritas est», “(…) el amor al prójimo enraizado en el amor a Dios es ante todo una tarea para cada fiel…” 4.
Quisiera pedirles, desde el corazón, como un «espíritu de la misión en Campana», que «desde el Espíritu de Pentecostés, estemos siempre dispuestos a recomenzar». Caer y decaer es humano, recomenzar desde el Espíritu es divino.
En la clausura del inmenso acontecimiento de gracia que fue el Jubileo del Año 2000, el Papa Juan Pablo II nos decía, en la homilía de conclusión: «Es necesario recomenzar desde Cristo, con el impulso de Pentecostés, con entusiasmo renovado. Recomenzar desde él ante todo en el compromiso diario por la santidad, poniéndonos en actitud de oración y escucha de su palabra. Recomenzar desde él para testimoniar el Amor» 5
Y luego, al siguiente año, en 2001, nos dejó para la Iglesia universal una hermosa exhortación, que podemos hacer perfectamente nuestra hoy, en Campana, y en nuestra querida diócesis:

“Recomienza desde Cristo, tú que has encontrado misericordia.
Recomienza desde Cristo, tú que has perdonado y aceptado el perdón.
Recomienza desde Cristo, tú que conoces el dolor y el sufrimiento. Recomienza desde Cristo, tú que sientes la tentación de la tibieza: el año de gracia es un tiempo ilimitado.
Recomienza desde Cristo, Iglesia del nuevo milenio. Canta y camina”6.
La Virgen Madre, en su título de «Madre de la Iglesia» y en su advocación de Nuestra Señora de Luján, Patrona de la Argentina y de esta diócesis de Zárate-Campana, como le fuera asignada por el Papa Pablo VI, nos proteja y, como «Estrella de la Evangelización» nos haga siempre discípulos y misioneros de Jesucristo. Amén

Mons. Oscar D. Sarlinga, obispo de Zárate-Campana
III
PRIMER MISIÓN JOVEN DE CARÁCTER DIOCESANO
La Iglesia joven de Zárate-Campana misiona en Baradero

Baradero (Buenos Aires), 26Nov. 07 (AICA)

Consultar:
http://aica.org/index.php?module=displaystory&story_id=10195&edition_id=623&format=html&fech=2007-11-26

Misión en Baradero
La Iglesia joven de la diócesis de Zárate-Campana misionará los días 21, 22 y 23 de diciembre en la ciudad de Baradero, con el lema “Recibirán la fuerza del Espíritu Santo, que descenderá sobre ustedes, y serán mis testigos”. Los misioneros, organizados por la Secretaría Diocesana de Pastoral de Juventud y Vocacional, llegarán a esa ciudad bonaerense el viernes 21, a las 19, desde distintos puntos de la diócesis. Tras un encuentro de todos los jóvenes participantes, a las 17.30 comenzarán la misión, que consistirá en concentrarse para difundir el mensaje evangélico en lugares públicos. A las 22, se hará una Fiesta Joven, en la que se presentará la Banda de los Focolares. El domingo 23, a las 11, se oficiará la misa de clausura, en la que se realizará el envío misioneros de los grupos diocesanos que lo harán durante el verano.+
IV
MISIÓN JOVEN EN LOS CARDALES
29 Dic 2008
Alusión a la Misión Juvenil en las Fiestras Patronales de la Sagrada Familia, en Los Cardales, 2008

Consultar:
http://74.125.113.132/search?q=cache:U7Ax36H1aQ4J:blogs.clarin.com/oscarsarlinga/2008/12/29/fiestas-patronales-la-sagrada-familia-los-cardales-+II+misi%C3%B3n+joven+Baradero&cd=20&hl=es&ct=clnk&gl=ar

LA MISIÓN JUVENIL
A inicios de 2008, un grupo misionero de la parroquia San José Obrero, de Mercedes, llevó a cabo una “Misión Joven” en el radio parroquial de la Sagrada Familia, de Los Cardales. Allí, el sábado 12 de enero se celebró la misa de clausura, que estuvo presidida por el obispo de Zárate-Campana, monseñor Oscar Sarlinga, y a la que asistió una gran cantidad de fieles.
Concelebraron el entonces cura párroco de San José Obrero, presbítero Pablo Castelnovo (actual cura párroco de Villa Rosa); el delegado para las misiones, Mons. Marcelo Monteagudo; el administrador parroquial de San José Obrero (de Mercedes), presbítero Federico Lagoa; y el presbítero Sebastián Terráneo -de la arquidiócesis de Mercedes-Luján- quien acompañó a los jóvenes en la misión.
“Más bienaventurado es dar que recibir” fue el lema de la misión a la que el párroco convocó siguiendo los ejes pastorales de la diócesis para el trienio 2006-2009. Esta “Misión Joven” se inserta en el espíritu misionero que quiere dársele a la diócesis y que ya tuvo su expresión en 2006 con la misión en Maquinista Savio y la celebración en esa localidad de las fiestas patronales diocesanas. También los jóvenes del Movimiento Santa María de la Estrella junto con un grupo juvenil de la catedral condujeron una misión el año pasado en la ciudad de Campana; y la “Misión Joven” de diciembre de 2007, organizada por la Pastoral Juvenil diocesana, se llevó a cabo en Baradero.
V
EL AÑO PAULINO COMO TIEMPO PROPICIO PARA CONFIRMAR EN LA FE, CRECER EN EL TESTIMONIO DE VIDA Y AFIANZAR LA PERTENENCIA A LA IGLESIA

Consultar: http://www.fides.org/aree/news/newsdet.php?idnews=17160&lan=spa

AMERICA/ARGENTINA – Obispo de Zárate-Campana: “el Año Paulino es un tiempo propicio para confirmar en la fe, crecer en el testimonio de vida y afianzar la pertenencia a la Iglesia”

Zárate-Campana (Agencia Fides) – Mons. Oscar Domingo Sarlinga, Obispo de la diócesis de Zárate-Campana (Argentina) ha escrito una Carta Pastoral con motivo del inicio del Año paulino el próximo 28 de junio, que considera como “una oportunidad de reavivar nosotros la gracia de la unidad y de la evangelización”.

Según explica Mons. Sarlinga “el objetivo del Año Paulino es profundizador y evangelizador, esto es, además de ser tiempo propicio para dar a conocer más y mejor la persona, ser, obra y acción del “Apóstol de las Gentes”, lo es sobre todo para invitar a todos los creyentes en Cristo y a los hombres de buena voluntad a profundizar en el inspirado paulino mensaje de vida en Cristo, el mensaje de Salvación. Lo es para dejarnos hacer por Dios y su gracia, para producir una eclosión de fe, esperanza y caridad (sin olvidar la dimensión social de ésta, la solidaridad), en un mundo que tanto necesita de estas virtudes”.

Así mismo es una ocasión propicia “para que reflexionemos en la relación esencial entre justicia y caridad, virtudes inseparables”, pues no existe caridad sin justicia. Por tanto, recuerda el Obispo que este año de gracia 2008-2009 consistirá ante todo en un ponerse en la vía de «Jesús-Camino», siendo así “una ocasión privilegiada para la pastoral” para todos los agentes de la misma sacerdotes, religiosos o laicos, “con el fin de profundizar en el pensamiento de San Pablo y en la obra de la gracia en él” y “promover la lectura espiritual y los estudios acerca de las Cartas, paulinas”, la cuales ayudarán a confirmar en la fe, crecer en el testimonio de vida de ‘hijos de la luz’ y afianzar la pertenencia a la Iglesia’. “Ello nos afianzará, al mismo tiempo – continua el Obispo en su Carta Pastoral – en nuestra misión como evangelizadores y en nuestro empeño por un ecumenismo verdadero y por un fructífero diálogo interreligioso, en la Justicia y en la Paz, en apertura amorosa al Espíritu del Señor”.

A continuación presenta el Obispo el ser, pensamiento y acción de san Pablo destacando ante todo como su éxito en el apostolado “dependió sobre todo de un empeño personal en anunciar el Evangelio con total y valiente dedicación a Cristo, sin reparar en dificultades y peligros”.

Y destaca así mismo su intima relación con Pedro, “la ‘piedra’ sobre la cual el Señor quiso edificar su Iglesia”.

Concluye la Carta Pastoral señalando las principales celebraciones y actividades de la diócesis durante este Año Jubilar así como las iglesias y los días en que se podrá lucrar las indulgencias concedidas por el Santo Padre para el Año Paulino. El Obispo abrirá el Año Paulino el 28 de junio por la tarde en la única iglesia de la diócesis (creada en 2007) que tiene el ‘título de los Apóstoles’: la parroquia de Nuestra Señora de Luján y de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, en la ciudad de Campana. La celebración de apertura se completará al día siguiente, el 29, con la consagración e inauguración de la nueva iglesia de peregrinos, dedicada a San José. Así mismo durante el año se realizaran diversos encuentros de oración, conferencias, actos, en algunos decanatos y el tradicional encuentro judeo-cristiano con las comunidades de las ciudades de Zárate y de Campana. Sin olvidar la misión joven que se realzará en Belén de Escobar en el mes de septiembre y estará especialmente impregnada del espíritu paulino. (RG)

(Agencia Fides 23/6/2008)
VI
Referencia a la «misión urbana» en la misa de toma de posesión del primer cura párroco de San Manuel Mártir, en Pilar
Pilar (Buenos Aires), 3 Feb. 09 (AICA

“Luego monseñor Sarlinga comentó el sentido de la parroquia según el Documento de Puebla (“comunidad de comunidades”) y el pedido de la misión urbana en los documentos de Santo Domingo y Aparecida, “sobre todo en un partido como Pilar -dijo-, que cuenta con 280.000 habitantes y que significa para nosotros un desafío pastoral”. Dijo también que “con la diócesis en estado de misión queríamos ponernos en sintonía con la solicitud del papa Benedicto XVI en su discurso inaugural en Aparecida, y que dicha misión diocesana había dado muchos y numerosos frutos, que se transformarán en bendición para nuestras familias y comunidades”.
VII
VI ENCUENTRO DIOCESANO DE JÓVENES
Consultar:
http://jovenescatedral.blogspot.com/
lunes 4 de mayo de 2009

Con alegría nos acercamos al “VI Encuentro Diocesano de Jóvenes”. Esperamos que la información les haya llegado a todos y la hayan difundido (por las dudas se las vuelvo a adjuntar).

Estamos cada vez más convencidos que esta experiencia es fruto de la acción del Espíritu Santo y que es el Buen Pastor que quiere reunirnos “para estar con él y enviarnos a predicar” (Mc 3, 13). Así lo hizo al comienzo de su ministerio público y al final cuando envía el Espíritu a la comunidad reunida para transformarla en misionera (Jn 20,21-22).

Hoy se renueva esta experiencia: comunión y misión. Experiencia de nuestras pequeñas comunidades juveniles y de su trabajo misionero que realizan en sus lugares. Experiencia de amor y de lucha por llevar el Evangelio a todos, especialmente entre sus pares. Es la hermosa experiencia de vivir la Iglesia en estado de misión permanente.

Esto lo expresamos extraordinariamente como iglesia joven reunida junto a nuestro Obispo, imagen del Buen Pastor que nos convoca, dos veces al año: en el Encuentro y en la Misión Diocesana de Jóvenes.

Este año, además realizar el encuentro en el marco de la fiesta de Nuestra Patrona la Virgen de Luján, el Obispo consagrará nuestra diócesis al Sagrado Corazón de Jesús. Esta consagración nos ayuda a renovar la consagración de nuestras vidas que comenzó el día del bautismo; nos invita a estar más unidos e identificados con Jesucristo, deseando tener los sentimientos de su corazón. Queremos, a partir del encuentro con el Corazón Amante de Jesús, salir al mundo para construir la civilización del amor.

Para que puedas meditar personalmente y en comunidad, e ir entrando en clima para el 09 de mayo, te adjunto la carta que nos dirigió Mons. Oscar acerca del Sagrado Corazón de Jesús.En la espera de que podamos vernos aquel día y permaneciendo unidos en la oración, te envío un abrazo fraterno y bendiciones.
VIII
CELEBRACIÓN SOLEMNE EN LA CO-CATEDRAL LUEGO DE LA II MISIÓN JOVEN EN ESCOBAR
Consultar: http://www.168horas.com.ar/080603/080603_60.htm

“El mismo decreto en nombre del Papa concede al Obispo diocesano, Monseñor Oscar Sarlinga, las facultades de su ejecución, es decir decidir acerca de la fecha de su publicación, anuncio al clero y al pueblo cristiano, y asimismo el acto en el cual se dará por cumplido el encargo, para lo cual el Obispo eligió el día viernes 30 del corriente mes de mayo, festividad del Sagrado Corazón de Jesús, durante la Misa que presidió en la nueva co-Catedral. Oportunidad en la que se labró y firmó el acta oficial. Cabe destacar que, la solemnidad mayor será celebrada en el mes de septiembre, luego de la «misión joven» que se realizará en la ciudad, la cual precederá a la celebración de las fiestas patronales diocesanas en mayo del 2009, en la iglesia CoCatedral de la Natividad”.
IX
MUCHAS BENDICIONES ESPERAMOS DE LA CONSAGRACIÓN DE LA DIÓCESIS AL SAGRADO CORAZÓN

DOMINGO DEL BUEN PASTOR

Mensaje de monseñor Oscar Domingo Sarlinga, obispo de Zárate-Campana, con motivo del Domingo del Buen Pastor (30 de abril de 2009)

Consultar:
http://www.aica.org.ar/aica/documentos_files/Obispos_Argentinos/Sarlinga/2009/2009_04_30.html

“Muchas bendiciones esperamos de la CONSAGRACIÓN DE NUESTRA DIÓCESIS AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, para que Él nos dé «pastores según su corazón». Un servidor les decía, el pasado año: “Como comunidad diocesana, la Fiesta de Nuestra Señora de Luján, Patrona de nuestra diócesis, la celebraremos este año, el sábado 3 de mayo, en Santiago del Baradero, cuya parroquia matriz cumple 370 años. Hemos cumplido así con una de las primeras propuestas del consejo presbiteral y del consejo pastoral, habiendo celebrado la Fiesta patronal diocesana en la iglesia catedral de Santa Florentina (2006), en la Inmaculada Concepción de Maquinista Savio (2007) y en este 2008, en Santiago del Baradero. Todo ello cual signo de la unidad diocesana. Dios mediante, en 2009 será celebrada en la Natividad del Señor, de Belén de Escobar, precedida por la «misión joven», como hemos venido haciéndolo desde 2007” (3). Este año tenemos la gracia de consagrar nuestra Iglesia particular al Corazón de Jesús, todavía dentro del Año Paulino Jubilar, y a poco de Comenzar el AÑO SACERDOTAL, a que ha convocado nuestro Papa Benedicto XVI”.
X
HOMILÍA EN LAS FIESTAS PATRONALES DIOCESANAS Y CONSAGRACIÓN DE LA DIÓCESIS AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
Consultar: http://74.125.113.132/search?q=cache:sO8c03pR_kQJ:blogsporlafe.org/%3Fq%3Dnode/84+II+misi%C3%B3n+joven+Escobar&cd=4&hl=es&ct=clnk&gl=ar

(III) PEREGRINANDO CONCRETAMENTE EN LA VÍA DE JESÚS-CAMINO EN NUESTRA DIÓCESIS En razón de la futura consagración al Sagrado Corazón, ya hoy, a inicios de la Semana Santa, nos preparamos para la Festividad de Nuestra Señora de Luján, Patrona de la Argentina y Patrona de esta diócesis de Zárate-Campana (con sus partidos de Belén de Escobar, Campana, Zárate, Pilar, Exaltación de la Cruz, Santiago del Baradero y San Antonio de Areco). La festividad será celebrada en esta iglesia co-catedral de la Natividad del Señor, de Escobar, el sábado 9 de mayo a las 16. Durante la mañana, habrá tres áreas de reflexión, trabajo y festividad: I. La Pastoral Juvenil y la Delegación de las Misiones; II. La Delegación de Catequesis; III. Caritas y la Pastoral Penitenciaria. Al final de la Misa, ese 9 de mayo, consagraremos nuestra diócesis al Sagrado Corazón de Jesús, de manos de María, Nuestra Madre de Luján. Lo hemos reflexionado durante tres años, junto con el Consejo Presbiteral, el Consejo Pastoral, y distintos organismos diocesanos, sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos, seminaristas. Esta previsión ha de hacernos crecer en la caridad compartida, no menor es la participación en la «caridad institucionalizada de la Iglesia». Por ello nos preparamos también para la colecta de Caritas, con el lema: «Es posible. Tu solidaridad transforma. Compartir nos hace bien», que tendrá lugar el sábado 28 y el domingo 29 de mayo de este 2009. Hay hermanos nuestros que sufren, como decía Juan Pablo II en la exhortación Christifideles laici[8] “El hombre está llamado a la alegría, pero experimenta diariamente tantísimas formas de sufrimiento y de dolor”. A ese respecto, agregaba luego el citado Papa, refiriéndose al sínodo de 1987: «Ustedes, los abandonados y marginados por nuestra sociedad consumista; ustedes, enfermos, minusválidos, pobres, hambrientos, emigrantes, prófugos, prisioneros, desocupados, ancianos, niños abandonados y personas solas; ustedes, víctimas de la guerra y de toda violencia que emana de nuestra sociedad permisiva: la Iglesia participa del sufrimiento de ustedes, que conduce al Señor, el cual los asocia a su Pasión redentora y los hace vivir a la luz de su Redención. Contamos con ustedes para enseñar al mundo entero qué es el amor. Haremos todo lo posible para que encuentren el lugar al que tienen derecho en la sociedad y en la Iglesia»[9] El dolor es salvífico si nos unimos a la Pasión de Cristo. Al mismo tiempo, es verdad también que no es voluntad de Dios que sus hijos vivan situaciones sub-humanas, de cualquier orden que fuere. Por eso tenemos que poner la mente, el corazón y el hombro, para hacer cada día una sociedad más justa y más digna del ser humano. Pues, si una parte del mundo se siente extraña al cristianismo, el cristianismo no se siente extraño al mundo en absoluto, antes bien, la misión del cristianismo en medio de la humanidad es una misión de amistad, de comprensión, de ánimo, de promoción humana integral, de elevación: es decir, una misión de salvación, en camino a la salvación eterna, que ya ha llegado con la presencia del Reino. Para lo cual, tenemos que ponernos a hacer lo que Él, el Señor, nos diga, desde la fuerza de la Eucaristía, que nos adentra en el acto oblativo de Jesús; es de ese modo como nos implicamos en la dinámica de su entrega[10], dejando que desde su interior, del cual brotan ríos de agua viva (Cf Juan 7, 38) vengan a nuestro interior sus mismos ríos de agua vivificante que nos hacen renacer. De tal modo, cuando Cristo resucitado se hace presente en la vida de las personas, de nosotros concretos, como seres de carne y hueso, y nos da su Espíritu (cf. Jn 20, 22), cambiamos completamente, llegando a ser de modo pleno nosotros mismos, elevados por la Gracia. Como San Pablo, citando una vez más su caso, puesto que festejamos su Año Jubilar, puesto que llegó a ser particularmente significativo su ejemplo: la luz que lo deslumbró en el camino de Damasco hizo de él un hombre más libre de lo que había sido; libre con la libertad verdadera, la del Resucitado ante el que había caído por tierra (cf. Hch 9, 1-30). Tenemos que leer los católicos la Sagrada Escritura, meditarla, degustarla. Les recomiendo mucho el Libro de los Hechos de los Apóstoles. La experiencia que vivió Pablo le permitió escribir a los cristianos de Roma: «Libres del pecado y esclavos de Dios, fructifican ustedes para la santidad; y el fin, la vida eterna» (Rm 6, 22).
XI
MENSAJE DEL OBISPO CON MOTIVO DEL INICIO DEL AÑO SACERDOTAL CONVOCADO POR EL SANTO PADRE
Consultar: http://www.keegy.com/post/mensaje-del-obispo-con-motivo-del-inicio-del-ano-sacerdotal-convocado-por-el-santo-padre/

“La Iglesia hace la Eucaristía. La Eucaristía hace la Iglesia. Renovar y dar nuevas fuerzas a nuestro sentido eclesial será también una gracia. Más que «autorreferencia» se trata de profundizar en identidad y misión. La Eucaristía es el sacramento de la comunión cristiana; es el sacramento de la comunión, que realiza la unidad de cada uno de nosotros con Jesucristo, y, por tanto, obra el misterio de unidad entre nosotros, como comunidad participante del único Pan: “Ya que hay un solo pan, todos nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo Cuerpo, porque participamos de ese único pan”, nos dice San Pablo (1 Cor. 10,17). Como diócesis, venimos trabajando el valor de la comunión y de la misionariedad como ejes de nuestro caminar como Iglesia. Precisamente, qué don precioso sería comprender también vivencialmente que la Eucaristía es el sacramento de la comunión y de la misión, una Eucaristía celebrada y vivida, una Eucaristía que hace que nuestra vida sea transformada, en la justicia, paz y gozo en el Espíritu.
Hay situaciones muy difíciles, es cierto. E incluso, a veces, casi abrumadoras. Veamos esperanza. Si lo pedimos con confianza, el Señor nos dará una nueva primavera de la misión sacerdotal, y una nueva primavera pastoral. Como el amor es difusivo de sí mismo, será éste un Año para redescubrir la belleza y la importancia del sacerdocio y de cada sacerdote, y para rezar y trabajar sin descanso por el aumento, perseverancia y santificación de las vocaciones sacerdotales, como lo pide el Señor en el Evangelio: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha” (Mt. 9, 37-38). Ya hemos visto un resurgir de las vocaciones sacerdotales”.
XII
HOMILÍA EN CEREMONIA DE ORDENACIÓN SACERDOTAL

Consultar:
http://74.125.113.132/search?q=cache:UiP-LwOUzqMJ:homiliaszaratecampana.blogspot.com/2009/08/homilia-de-se-monsenor-oscar-sarlinga.html+Sarlinga+misi%C3%B3n+joven&cd=33&hl=es&ct=clnk&gl=ar
XIII
“SER DISCÍPULO ES UN DON DESTINADO A CRECER”
MENSAJE DE MONS. OSCAR D. SARLINGA A LOS CATEQUISTAS DE LA DIÓCESIS 17 de agosto de 2009

http://74.125.113.132/search?q=cache:lfz2NDUGIP0J:paginasarlinga.blogspot.com/2009/08/xmo-encuentro-diocesano-de-catequesis.html+misi%C3%B3n+diocesana+Sarlinga&cd=1&hl=es&ct=clnk&gl=ar

“Te espera aquí el apostolado como vicario parroquial, y como cooperador de la Delegación Diocesana de Pastoral de Juventud, que trabaja especialmente unida a la Delegación de las Misiones, por la «Misión Joven» con que procuramos reactualizar la nueva evangelización en el discipulado, para que nuestro pueblo tenga vida en Cristo, y la tenga en abundancia”.

Por eso, aceptando con gusto esta propuesta desde la fe, vamos a hacer una breve referencia a la catequesis en el proyecto pastoral diocesano y el trabajo de comunión orgánica con las otras pastorales (con aplicación concreta en las parroquias y colegios), y principalmente a la Catequesis e iniciación cristiana a la luz del Documento de Aparecida, el cual, de los últimos tiempos, es el Documento por excelencia de la Misión; esto es, la catequesis asumida como misión, juntos en nuestro caminar, para que nuestro pueblo, en Cristo, tenga vida. Es la razón por la que les propongo también nuestro recuerdo y renovado empeño en asumir renovadamente la misión continental, ante el «Tríptico de Aparecida» como catequistas del Pueblo de Dios. Sabemos que la Gran Misión Continental, para la cual la Conferencia Episcopal Argentina ha dejado a las distintas diócesis el «acto inicial» ha tenido su lanzamiento en la diócesis de Zárate-Campana el día 9 de mayo, con oportunidad del término de la misión en Escobar, la celebración de las Fiestas Patronales diocesanas (por el 8 de mayo, día de la Virgen de Luján) y la consagración de la diócesis al Sagrado Corazón de Jesús, en la iglesia co-catedral de la Natividad del Señor, de Belén de Escobar. Queremos ahora también profundizar sobre la misionariedad en la «catequesis» como aspecto principal, tanto desde la «dimensión misionera de toda la pastoral» como de los «gestos concretos de misión». Así queremos ver la iniciación cristiana, a la luz del Espíritu que nos impulsa a anunciar a Jesucristo, el Amor de los Amores, como Iglesia, que es su Cuerpo. Gracias por toda su dedicación, su apostolado, incluso con sacrificio. Como Pastor de ustedes, invito a todas y a todos los catequistas de la diócesis a este encuentro del día sábado 22, en el Colegio de las Hnas. de Cristo Rey, en la ciudad de Garín, para que sea un momento de alegría y paz en la fe, y de renovado espíritu de fraternidad, en apertura amorosa a lo que el Espíritu Santo nos quiera recordar, de todo lo que Jesús dijo e hizo, para nuestra misión.
XIV
SUPERAR EL ESPÍRITU CLÁNICO
Consultar: http://74.125.113.132/search?q=cache:CmjAJsqJHFoJ:www.camineo.info/news/135/ARTICLE/2774/2009-08-25.html+misi%C3%B3n+diocesana+Sarlinga&cd=30&hl=es&ct=clnk&gl=ar
El prelado hizo especialmente alusión al espíritu eclesial que debe animar a los catequistas y mencionó también que a ese espíritu eclesial se opone cierto avance de lo “clánico”, que se ve en parte de la sociedad civil, pero de lo que pueden no estar exentos los católicos, si no dan lugar al espíritu de unidad por el cual Jesús oró. También pidió superar todo “espíritu clánico”, que denota, cuanto más, un “usufructuar más o menos compartido entre pocos”, que abate el deseo de la misión, y por consiguiente achica, apoca el apostolado “de llamar a todos al Don del Evangelio ” y de “crecer” en todas las formas de la comunión, también en la comunión de bienes. Monseñor Sarlinga relacionó además el Año Paulino Jubilar, el Año Sacerdotal y la disposición de la diócesis a afianzarse y crecer en los ejes de la “comunión” y “misionariedad”, tal como se refiere el Plan Pastoral. El prelado hizo también consideraciones sobre la Iglesia, el amor de Cristo, y la misión de los catequistas y de los agentes pastorales.
XV
LA DIÓCESIS DE ZÁRATE-CAMPANA CELEBRÓ EL IIdo. ENCUENTRO DIOCESANO DE «INFANCIA Y ADOLESCENCIA MISIONERA».
El domingo 13 de septiembre, en el Colegio «María Madre Nuestra» de Manuel Alberti (partido de Pilar)

Consultar:
http://paginasarlinga.blogspot.com/2009/09/la-diocesis-de-zarate-campana-celebro.html

El IIdo. Encuentro diocesano quiso ponerse en la huella del Plan Pastoral diocesano, siguiendo la Misión que Jesús encomendó de ser discípulos y hacer discípulos para Él, en lo cual consiste, precisamente, la raíz de los ejes principales del mencionado Plan, basado sobre la «comunión y la misionariedad». Los niños, adolescentes y animadores misioneros se reunieron el domingo 13, como un signo de animación diocesana, y con la finalidad de celebrar los 160 años de la presencia de esta Obra Pontificia en Nuestro País. Distintas actividades enriquecieron el encuentro, entre las cuales la dinámica pedagógica, que posibilitó la participación de niños y niñas de grupos parroquiales, incluso donde la IAM todavía no está institucionalizada, pero que quisieron conocer o iniciarse en dicho espíritu Misionero. Es de destacar el interés cada vez mayor en el carisma de esta Obra Pontificia de muchas parroquias, comunidades y de Instituciones Religiosas, las que han ido creciendo en van creciendo en conciencia diocesana y sentido de la misión permanente y dimensión misionera de toda la pastoral.

Publicado en  on 21 Septiembre 2009 at 3:12 Dejar un comentario

CARTA PASTORAL DE MONS. OSCAR SARLINGA

«SEÑOR JESÚS, HAZNOS NACER DE NUEVO EN TU NAVIDAD;
AYÚDANOS A COMBATIR EL EGOÍSMO Y LA POBREZA EN TODAS SUS DIMENSIONES»

Queridos hermanos y hermanas,
Hijos e hijas de esta diócesis de Zárate Campana

En este último Domingo de Adviento, ya a las puertas de la cercanísima Navidad del Señor, les dirijo estas líneas que tienen como fin la meditación, el saludo, la bendición y los sinceros deseos de paz. «Nacer de nuevo»; imposible para el ser humano con sus solas fuerzas. «Nacer de nuevo»; porque nada es imposible para Dios.

«Déjame nacer de nuevo, Señor…» será un deseo profundo para este tiempo de Navidad que se avecina, y para el nuevo Año que llega a rapidísimo paso. Renacer a una vida renovada por la fe, en el Santo Espíritu, que nos ayude a ser para los demás una fuente de bendición… y a vivir nuestra vida de cada día con espíritu de renovación psíquica, física, espiritual, religiosa, moral, en todas sus dimensiones, tanto personal como comunitaria y social, y por supuesto, eclesial. Fue por la fe que Jesucristo vio en él que Simón se convirtió en «Kefa», Roca, porque, por revelación del Padre y apertura del corazón a dicha revelación, él profesó su fe en la divinidad de Jesucristo, quien lo hizo «Piedra» fundamental. «Sobre esta piedra –glosa San Agustín— edificaré la fe que has profesado. Sobre el hecho de que has dicho: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo”, edificaré mi Iglesia»(1)

Ojalá, lo digo de corazón, el tiempo santo de Adviento haya implicado para nosotros, cristianos, católicos, un sano cuestionamiento acerca del sentido de la existencia y de nuestra vida cristiana, en especial acerca de la real significación de la persona de Jesucristo en nuestras vidas (2). Los exhorto a ver cada uno en su conciencia cuánto ha incidido esa pregunta existencial y espiritual, cuestión fundamental… y a pedir a Jesús, Mediador entre Dios y los hombres: «déjame renacer en tu Amor».

I
NACER DE NUEVO ES VIVIR UNA VIDA PLENA

La vida plena se da por medio de la obra del Espíritu Santo, es decir, en sentido bíblico, del «cambio de corazón», de la «conversión», la cual encamina la vida hacia Jesucristo y por consiguiente hacia el Bien y el Amor. En esto radica el núcleo de la primera predicación apostólica, el primer «kerygma»(3) , siendo el anuncio del Señorío de Jesucristo la conclusión explícita de su Misión, para cuyo cumplimiento se había humillado y obedeció: «Cristo Jesús… se despojó de sí mismo… obedeciendo hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios le exaltó… para que toda lengua confiese que Cristo Jesús es el Señor» (Flp 2, 6-11). La aceptación de este Mensaje encuentra un tiempo más que propicio en Navidad, pero para esto hay que abrir la mente y el espíritu, el corazón, a sus profundas exigencias humanas y espirituales. De lo contrario será una mera «festividad» (quizá llena de luces de colores, sí) pero festividad de un calendario secularizado, sin implicancias en nuestro ser concreto.

Por cierto, que, en primer lugar, «renacimiento» es el bautismo; lo es por excelencia, y su texto clásico lo encontramos en Juan 3:1-8 (4) . Pero las «obras de la carne» y la «mente carnal» (que significan el pecado que hay en el ser humano, y no «la carne en el sentido de cómo Dios nos creó») nos hacen, de uno u otro modo, morir, triste situación que significa incapacitarnos para hacer el bien y ser felices (5). Es la condición del «hombre viejo», que tiene la oportunidad de «renacer» (6).

Para ello, el anuncio de salvación, «corazón del Evangelio» necesita entrar «de nuevo», «renacer» en los seres humanos de hoy, llenos de «materiales» tantas veces ajenos al gozo evangélico. Evocando unas hermosas y concretas palabras del Papa Pablo VI, podríamos decir nosotros también que “(…) es preciso volver a despertar en el corazón de papel, de hierro y de cemento del hombre moderno el pálpito de la simpatía humana, del afecto simple, puro y generoso, de la poesía de las cosas sencillas y vivientes, del amor (….) ¿Quieren que Navidad sea buena de verdad?. Dénle su auténtico valor espiritual y reconózcanle su profunda exigencia humana. Háganla piadosa, afectuosa” (7). ¿Cómo podríamos dejar de ver aquí la necesidad de la acción del Espíritu Santo, para dicha revalorización espiritual?. Si el árbol se reconoce por su fruto, reconoceremos también la acción del Espíritu por sus frutos, como dice San Pablo: “Mas el fruto del espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza, contra tales cosas no hay ley” (Gálatas 5:22-23); estos frutos mueven a las virtudes que florecen en aquellos en quienes se cumple el proceso del «nuevo nacimiento». Por obra de la gracia y de nuestra cooperación humana, nos volvemos entonces justos, comprensivos, generosos, tolerantes, proclives al perdón («perdonar es divino», porque es Don de Dios para quien de verdad cree) y aprendemos así a amar al prójimo como a nosotros mismos, encontrando gozo y no tedio en las cosas espirituales (Cf. Colosenses 3:1).

Porque un vicio que acrecienta la pobreza y las estructuras de pecado (que la procrean o favorecen) es el materialismo, el cual daña al ser humano (no menos que el espiritualismo) y lo hace creerse «totalmente independiente» de la acción de Dios, creando en el corazón una especie de «atrofia espiritual». No pequeño es lo que tiene que expresar al respecto la reciente crisis financiera mundial. Ojalá nos ayude a realizar un discernimiento profundo del camino de nuestra civilización actual. Aunque a algunos pueda resultar irrelevante “(…) por eso es importante que –el hombre actual- abra la propia mente y el propio corazón a la Navidad de Cristo, acontecimiento de salvación capaz de imprimir renovada esperanza a la existencia de todo ser humano” (8).

II
COMBATIR LA POBREZA EN TODAS SUS DIMENSIONES

Existe la «pobreza» en sentido evangélico que es virtud; tiene que ver con el «tanto cuanto» de San Ignacio de Loyola. Implica interioridad y desprendimiento, generosidad y entrega, austeridad y sencillez de corazón; caridad transformadora y caridad social, solidaridad constructora. Desde esta perspectiva, la pobreza como cualidad evangélica proviene de la humildad, y en ese aspecto es lección primera y fundamental del Hijo de Dios que se hizo hombre. Esta pobreza es una «medicina» de la cual tenemos mucha necesidad en el mundo de hoy, incluso quienes la proclamamos como virtud (9).
En cambio, la pobreza como «carencia que nos hace vivir estructuras indignas y sub-humanas» (esta última expresión la utilizó el Papa Juan Pablo II en su primera visita al Brasil, en 1980), no sólo no constituye virtud alguna sino que proviene del egoísmo y de la insolidaridad, y primeramente proviene de la injusticia. No genera bien alguno sino dolor (cuando no encono), apesadumbramiento, y tantas veces violencia. Sólo el amor de Dios (y nuestra colaboración efectiva con él, también a través de la creación de estructuras justas), capaz de hermanar a los hombres de toda raza y cultura podrá hacer que desaparezcan las dolorosas divisiones, los contrastes ideológicos, que derivan tantas veces en violencia, las desigualdades económicas y toda clase de situaciones sub-humanas que no condicen con la dignidad con la que el Señor nos creó y redimió. Es el cometido de la «civilización del Amor» y de la «promoción humana integral», la cual, por ser «integral», hay que decirlo, no podría amputar al ser humano de su dimensión trascendente y espiritual.

La Justicia («que mira desde el Cielo»)(10) engendra paz y genera alegría, buena colaboración, disposición de todos para construir, mancomunidad de valores trascendentes. La discordia (dis-cordia; corazones enfrentados), desgraciadamente tan presente en el mundo de hoy, tiene, en cambio, como punto lanzamiento la división que provoca la envidia; su punto final es el acercamiento a sus propios intereses y excluyentes puntos de vista, ambas cosas causadas por causado por la vanagloria.

La discordia –dice Santo Tomás de Aquino- es más hija de la vanagloria que de la envidia, aunque puede proceder de ambas(11) . Nada insignificante es el daño que hace la «vanagloria» en el corazón humano: parece que la palabra se refiere a una «pequeña vanidad» (al estilo de «vanity fair») pero, porque encierra al ser humano en sí mismo y en la búsqueda de su propia gloria, nada escatima para lograr ese poder, aún si hiere y lacera, sea el cuerpo social, no menos que el eclesial (en su humana complexión).

Por ello, con esta visión de transformación de nuestros ambientes según el Amor de Cristo y según los valores trascendentes y plenificantes, queremos que la Navidad del Señor sea para nosotros, más que una fecha marcada en rojo en el calendario, un «signo perenne de la construcción de la civilización del Amor», razón por la cual, como decía Pablo VI, “(…) la Iglesia hace bien en celebrar a cada ciclo solar, no sólo la memoria lejana del singular e inefable acontecimiento, la Venida del Verbo viviente (…) sino que hace bien en revocar su adquirida actualidad: la tierra es desde entonces, patria de Cristo, del Hijo de Dios que se hizo hombre, y que (…) permanece siempre entre nosotros, mediante nuestra infatigable búsqueda, nuestra indefectible espera escatológica, humilde pero realmente, como en el pesebre, se quedó con nosotros y a través de nosotros (…) cuando prometió: «He aquí que Yo estoy con ustedes, todos los días, hasta el fin del mundo (Mateo 28, 20)”(12).
Pongamos manos a la obra, entonces, a partir de este «renacimiento de Navidad», a eliminar toda forma de egoísmo, de explotación, de marginalización, promoviendo la Justicia y la Paz, como nos lo pide nuestro Santo Padre BENEDICTO XVI en su Mensaje de la Jornada Mundial de la Paz, recordando que hemos de combatir la pobreza con las armas de la Justicia y de la Paz, sin eliminar la obra de Dios de nuestra vida, de nuestra cultura, y de nuestra moral, pues, como dice el mismo Papa “(…) Cuando no se considera al hombre en su vocación integral, y no se respetan las exigencias de una verdadera ecología humana, se desencadenan también dinámicas perversas de pobreza (…)” (13).

III
CONFIANZA EN LA INTERCESIÓN DE MARÍA NUESTRA MADRE, Y BENDICIÓN

Jesús, Único Mediador, nos ha salvado. La Santísima Virgen, unida íntimamente a Cristo intercede y media por nosotros. Ella es venerada en estas tierras como «Nuestra Señora de Luján» (Patrona de la Argentina y de esta diócesis de Zárate-Campana); Ella hará que nuestra tierra dé «frutos de Paz y Amor, y de justicia social» si se lo pedimos con Fe, y si ponemos manos a la obra, efectivamente y no como pura expresión de deseos (lo cual podría manifestar, sí, un acto de «espiritualismo», contrario a la Ley de la Encarnación y sus efectos).

El Papa San Gregorio Magno se refiere así respecto de la Virgen: “A María se la llama con razón “monte lleno de frutos”, porque de ella ha nacido un fruto óptimo, es decir, un hombre nuevo. Y el profeta, contemplando su hermosura y la gloria de su fecundidad, exclama: “Brotará un renuevo del tronco de Jesé, un vástago florecerá de su raíz” (Is 11, 1). David, exultando por el fruto de este monte, dice a Dios: “Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. (…) La tierra ha dado su fruto”. Sí, la tierra ha dado su fruto, porque aquel que la Virgen engendró no lo concibió por obra de hombre, sino porque el Espíritu Santo la cubrió con su sombra. Por eso, el Señor dice al rey y profeta David: “Pondré sobre tu trono al fruto de tus entrañas” (Sal 131, 11). Por eso, Isaías afirma: “Y el fruto de la tierra será sublime” (Is 4, 2). En efecto, aquel que la Virgen engendró no fue solamente “un hombre santo”, sino también “Dios fuerte” (Is 9, 5)”(14) . Roguemos la intercesión de la Virgen Madre de la Iglesia por nosotros, por nuestras familias, por nuestra Patria, por nuestros gobernantes, por el mundo entero, en especial por quienes hoy en el mundo sufren hambre, miserias, estrecheces, lacerante dolor, violencia e inseguridad.

Mañana, lunes 22 tendremos la Santa Misa en la Basílica de Luján, los Obispos de la Argentina, en agradecimiento a Juan Pablo II y a la Santa Sede por los XXX años de la mediación que evitó la fratricida guerra con la hermana República de Chile. Asistirá a ella la Sra. Presidenta de la República, y numerosos gobernantes. Pidamos al Señor y a la Virgen la Paz, la prosperidad de la Argentina, la felicidad como Pueblo que está de pie y camina, la Justicia que anhelamos. Y dispongámonos todos a seguir «poniendo el hombro» y poner, cada uno en su vocación y elección «manos a la obra» en ésta, que es la construcción social de todos. Que prosigan los esfuerzos por una Argentina en Justicia, equidad, paz social.

Tal como reza la placa marmórea, a la entrada de la Basílica, que recuerda la visita de Juan Pablo II en 1982 (cuando el Papa no quiso dejarnos solos, en tristes circunstancias de guerra de Malvinas), hoy queremos exclamar: “No nos dejes, Madre…”.

En este Año Paulino Jubilar, en profunda comunión con el Santo Padre y con toda la Iglesia, pido sobre ustedes y sus familias, siguiendo el primer capítulo de la carta de san Pablo a los Efesios (3-10), del género de las «berakot» judías, que «el Dios Salvador» los bendiga, los guarde, los proteja, consuele y fortalezca.

Domingo 21 de Diciembre, 2008

¡FELICIDADES Y BENDICIONES PARA EL NUEVO AÑO 2009!

Con mi afecto pastoral,

+Oscar D. Sarlinga
Obispo de Zárate-Campana

[1] SAN AGUSTÍN, Sermón 295,1 (PL 38,1349).

[2] Cf. R. CANTALAMESSA, OFM, Primera predicación que, como preparación a la Navidad, pronunció en la mañana del viernes de la I semana de Adviento, ante el Santo Padre y sus colaboradores de la Curia, Ciudad del Vaticano, viernes, 2 diciembre 2005 (“El Adviento debe ser también el tiempo de las grandes preguntas que requieren una respuesta personal. ¿Quién es Jesús realmente para mí? Es la misma pregunta que Jesús dirigió a sus apóstoles. (Mt 16,15)”).

[3] El bautismo del agua es una demostración pública del proceso interior que el Espíritu Santo ya inició. Después de Pentecostés, los apóstoles recorren el mundo aclamando que «¡Jesús es el Señor!» y yendo a la vez al corazón mismo del Evangelio, proclamando «Jesús murió – Jesús resucitó»: murió «por nuestros pecados», resucitó «para nuestra justificación» (Cf. 1 Cor 15,4; Rm 4,25). Cf. también Hch 2,22-36; 3,14-19; 10,39-42.

[4] El bautismo fue el sentido más natural de la palabra «agua» en la mente de Nicodemo, y más de acuerdo con el contexto inmediato en Juan 3:5 cuando Cristo dijo, «en verdad te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.» El lavamiento es el bautismo que es obedecido por la enseñanza de la Palabra. Tito 3:5 declara, «nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo.» Ananías, por su parte, le dijo a Saulo en Hechos 10:22, «Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre

[5] En esta triste situación, el ser humano está como se comprende, totalmente incapacitado para hacer el bien. “Por tanto, la mente carnal es enemistad contra Dios; porque no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede; y los que viven según la carne no puede agradar a Dios” (Romanos 8:7-8).

[6] “Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con el, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado” (Romanos 6:6).

[7] PABLO VI, Santa Messa Natalizia, Ciudad del Vaticano, Viernes 25 de diciembre de 1964.

[8] BENEDICTO XVI, Mensaje de Navidad, Ciudad del Vaticano, domingo, 25 diciembre de 2005). Es el mensaje de Navidad que pronunció el Santo Padre Benedicto XVI a mediodía antes de impartir la bendición «Urbi et Orbi».

[9] Cf. SAN AGUSTÍN, Sermo de Trin. 8, 5, 7; P.L. 42, 952.

[10] Cf Salmo 85. Nada escapa de la mirada de Dios, quien ve todas nuestras acciones según su Justicia y su Amor.

[11] SANTO TOMÁS DE AQUINO, S.Th., II-IIae (Secunda Secundae), q. 37, art. 2, 2.

[12] PABLO VI, Messaggio Urbi et Orbi, Solennità del Natale del Signore, Giovedì, 25 dicembre 1975.

[13] BENEDICTO XVI, Mensaje de Su Santidad para la celebración de la Jornada Mundial de la Paz, «Combatir la pobreza, construir la paz», 1ro. de enero de 2009, Ciudad del Vaticano, Ed. Vaticana, n.2, p. 5. La expresión «ecología humana», según la cita el Papa Benedicto, proviene de Juan Pablo II, en la Carta enc. Centesimus agnus, n. 38.

[14] SAN GREGORIO MAGNO, Exposición sobre el primer libro de los Reyes, en: Testi mariani del primo millennio, III, Roma 1990, p. 625).

Publicado en  on 19 Septiembre 2009 at 16:51 Dejar un comentario